Fortalecer los músculos de la cadera puede reducir el dolor de rodilla

31 10 2011

Un equipo de investigadores canadienses ha publicado un estudio que demuestra que los corredores con dolor en la rodilla mejoran notablemente si siguen un intenso programa de fortalecimiento de la cadera. Los investigadores sometieron a corredores lesionados a dos ejercicios simples de fortalecimiento de la cadera, y en tres semanas se observó que los corredores tenían un 40% menos dolor, menos variabilidad de movimiento entre paso y paso, y más fuerza para ayudarles a gestionar sus movimientos de forma segura. Este estudio es una gran noticia para los corredores que sufren de dolor crónico de rodilla. El equipo canadiense ha demostrado que el fortalecimiento de los músculos críticos de la cadera ayuda a los corredores a restaurar un más consistente y predecible patrón de movimiento y a reducir el dolor en la rodilla.

Resumen de los ejercicios de fortalecimiento de la cadera llevados a cabo por los corredores que han participado en el estudio.

Puede consultarse en estudio completo en este enlace: http://www.nata.org/sites/default/files/JAT-46-2-pg-142-149.pdf

Runninginjuryclinic.com [en línea] Calgary (Canadá): runninginjuryclinic.com, 31 de octubre de 2011 [ref. marzo/abril de 2011] Disponible en Internet:

http://www.runninginjuryclinic.com/



Las células tumorales de colon que hacen metástasis en el hígado se vuelven más agresivas en respuesta al nuevo microambiente hostil

27 10 2011

Determinadas células sanas del hígado promueven una respuesta adaptativa en células de cáncer colorectal inhibiendo su proliferación y provocando su muerte. Las células tumorales que se adaptan, cambian su comportamiento y su morfología, favoreciendo la migración.

Investigadores del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL) y del Instituto Catalán de Oncología (ICO), coordinados por David García Molleví, han publicado los resultados de este estudio en la revista Neoplasia.

El microambiente celular (denominado estroma) tiene un papel dual en el control del desarrollo normal o maligno de las células: por un lado, impide el crecimiento de proliferación anormal (neoplasia) en los tejidos normales mientras que por el otro puede potenciar el crecimiento y la invasión tumoral en la progresión del cáncer.

El cáncer es un tejido complejo dónde actúan diferentes tipos de células (el 80% son de un tipo denominado fibroblastos) que conviven con otras células creando un microambiente particular. El balance entre estas poblaciones: el ambiente, puede determinar el destino del tumor.

Un microambiente hostil

El objetivo del estudio es comparar la influencia del microambiente en tres situaciones diversas: en un tejido colorectal sano, en un tumor colorectal primario y en un tumor colorectal que ha hecho metástasis al hígado.

En el tumor primario, los fibroblastos del colon aumentan la proliferación de las células malignas y las protegen de la muerte celular programada (apoptosis). En cambio, en la situación de metástasis al hígado, las células tumorales se encuentran en un ambiente hostil de fibroblastos hepáticos, no sólo disminuye su proliferación, sino que muchas mueren. Las células que consiguen adaptarse a este ambiente cambian su comportamiento y su morfología para favorecer su migración. Estas células tumorales adaptadas son más agresivas.

Según David Garcia Molleví, coordinador del estudio, este descubrimiento puede ser útil en la práctica clínica ya qué “abre las puertas a estudiar el mecanismo o los factores de los fibroblastos hepáticos que producen la muerte de las células tumorales colorectales para utilizarlos en el futuro como herramientas terapéuticas contra el tumor de colon metastático”.

Cambios en las células tumorales de colon que hacen metástasis en el hígado

Referencia del artículo

 Mireia Berdiel-Acer, Monika Bohem, Adriana López-Doriga, August Vidal, Ramon Salazar, Maria Martínez-Iniesta, Cristina Santos, Xavier Sanjuan, Alberto Villanueva and David G. Molleví. Hepatic Carcinoma-associated fibroblasts promote an adaptative response in colorectal cancer cells that inhibit proliferation and apoptosis. Neoplasia. Volume 13 Number 10 October 2011 pp. 931946

 



No Cellphone-Cancer Link in Large Study

24 10 2011

A major study of nearly 360,000 cellphone users in Denmark found no increased risk of brain tumors with long-term use.

Although the data, collected from one of the largest-ever studies of cellphone use, are reassuring, the investigators noted that the design of the study focused on cellphone subscriptions rather than actual use, so it is unlikely to settle the debate about cellphone safety. A small to moderate increase in risk of cancer among heavy users of cellphones for 10 to 15 years or longer still “cannot be ruled out,” the investigators wrote.

The findings, published in the British Medical Journal BMJ as an update of a 2007 report, come nearly five months after a World Health Organization panel concluded that cellphones are “possibly carcinogenic.” Last year, a 13-country study called Interphone also found no overall increased risk but reported that participants with the highest level of cellphone use had a 40 percent higher risk of glioma, an aggressive type of brain tumor. (Even if the elevated risk of glioma is confirmed, the tumors are relatively rare, and thus individual risk remains minimal.)

The Danish study is important because it matches data from a national cancer registry with mobile phone contracts beginning in 1982, the year the phones were introduced in Denmark, until 1995. Because it used a computerized cohort that was tracked through registries and digitized subscriber data, it avoided the need to contact individuals and thus eliminated problems related to selection and recall bias common in other studies.

However, the major weakness of the study is that it counted cellphone subscriptions rather than actual use by individuals, and failed to count people who had corporate subscriptions or who used cellphones without a long-term contract. Those small details could have diluted any association between cellphone use and cancer risk, the investigators conceded.

An accompanying editorial noted that although the results are reassuring, they must be viewed in the context of about 15 previous studies on cellphones and cancer risk, including those that did detect an association between heavy cellphone use and certain brain tumors.

Anders Ahlbom, a professor of epidemiology at the Karolinska Institute in Sweden and an author of the editorial, said in an e-mail that research on the subject should continue.

“Many stones have been lifted, but little has been found,” he wrote. “While there is little reason to expect anything to be found beneath the next stone, some uncertainty remains. We have learned that studies based on historical accounts of cellphone use are prone to bias. So a reasonable way forward seems to be to follow national statistics and prospective cohorts.”

Nytimes.com [en línea] Nueva York (USA): nytimes.com, 24 de octubre de 2011 [ref. 20 de octubre de 2011] Disponible en Internet:

http://well.blogs.nytimes.com/2011/10/20/study-finds-no-link-between-cellphones-and-brain-tumors/?ref=health



Diseñan un aparato que alerta por sms si detecta un problema cardíaco

20 10 2011

Un grupo de investigadores de la Universidad Politécnica de Lausanne (EPFL, por sus siglas en francés), en Suiza, ha diseñado un pequeño dispositivo que se adhiere al cuerpo y detecta anomalías en el ritmo cardíaco en tiempo real, tras lo cual envía un mensaje de texto al paciente y uno a su médico alertando de la situación.

El Wireless Body Sensor Network (WBSN) es un sistema que monitorea en forma constante el corazón del paciente y va asociado a su teléfono móvil. “Lo que hace es recibir la información del electrocardiograma y analizarla en tiempo real, de manera que si hay algún tipo de patología, o indicio de patología, envía esta información al móvil, donde se la muestra de una manera gráfica para que el paciente vea lo que está pasando. Y al mismo tiempo es capaz de mandar un mensaje -un sms o un e-mail- al doctor”, explica David Atienza, líder del equipo que desarrolló el dispositivo.

El aparato, que puede llevarse en el bolsillo (mide tres centímetros de alto por tres de ancho y uno de grosor), recibe las señales enviadas por tres electrodos adheridos al cuerpo. Lo novedoso respecto de dispositivos similares es que este “es capaz de interpretar los datos que recoge y avisar cuando algo se sale de los parámetros normales”, mientras que los otros sólo recopilan la información que posteriormente es analizada.

El sistema eliminaría así por lo menos cuatro pasos: sacar un turno para hacerse un electrocardiograma, asistir a la cita en el hospital, retirar los resultados y llevárselos al cardiólogo. “Al médico lo que le ahorra es muchísimo gasto a nivel hospitalario, porque no es necesario que el paciente vaya al hospital, ni que esté yendo cada dos por tres, ya que el sistema envía la información al médico cuando realmente detecta algo”, apunta Atienza.

Básicamente está pensado para pacientes cardíacos crónicos, a quienes el sistema les practica análisis muy específicos definidos por el especialista (que “es siempre quien toma la decisión final”). Puede usarse durante todo el día (incluso por la noche) y no altera las actividades normales, ya que es liviano y no invasivo. Tampoco hay que estar pendiente de la batería: tiene una autonomía energética de unas tres semanas.

“Lo que proponíamos es cambiar un poco la manera de tratar este tipo de enfermedades que habitualmente están muy centradas en el que el paciente vaya al hospital, con todo el coste adicional que supone. Este sería un sistema que es capaz de trabajar directamente en casa y está personalizado para cada paciente”, señala Atienza, un ingeniero en Informática y Electrónica que llegó desde Madrid a la EPFL en 2008 y se puso al frente del equipo de 12 investigadores que diseñó el WSBN. La investigación contó, además, con la colaboración y supervisión de asesores médicos.

El prototipo ya ha sido probado con éxito en 20 pacientes con problemas cardíacos y en unas 100 personas más. Si bien “no fue pensado con un fin comercial”, ya hay cuatro empresas que están interesadas en producirlo y comercializarlo. La universidad está negociando con ellas “para ver de qué manera se utilizaría, en qué contexto y en qué condiciones”.

Atienza calcula que su valor en el mercado sería inferior a los 100 euros y que el proceso de validación que habilite su salida al mercado demoraría de cuatro a cinco meses.

Clarin.com [en línea] Buenos Aires (Argentina): clarin.com, 20 de octubre de 2011 [ref. 19 de octubre de 2011] Disponible en Internet:

http://www.clarin.com/sociedad/salud/Disenan-mensaje-detecta-problema-cardiaco_0_575342691.html



Transforming Drug Development

17 10 2011

Taking aim at the alarming slowdown in the development of new and lifesaving drugs, Harvard Medical School is launching an  Initiative in Systems Pharmacology, a comprehensive strategy to transform drug discovery by convening biologists, chemists, pharmacologists, physicists, computer scientists and clinicians to explore together how drugs work in complex systems.

“With this Initiative in Systems Pharmacology, Harvard Medical School is reframing classical pharmacology and marshaling its unparalleled intellectual resources to take a novel approach to an urgent problem,” said Jeffrey S. Flier, dean of the Faculty of Medicine at Harvard University, “one that has never been tried either in industry or academia.”

Modern drug discovery has focused on the interaction between a candidate drug and its immediate cellular target. That target is part of a vast and complex biological network, but because studying the drug in the context of a living system is profoundly difficult, scientists have largely avoided this approach.

As a result, predicting the effects of a particular candidate drug in humans is currently all but impossible, and many initially promising drugs have been found to lack efficacy or to have unsupportable levels of toxicity—typically at a late stage of a clinical trial, at a cost of years of effort and up to $1 billion.

“Right now in the world of drug discovery, it’s as if we have a map of a highway system that only contains small pieces extending a few miles here and there, without any connectivity on a large scale,” said Marc Kirschner, the John Franklin Enders University Professor of Systems Biology and chairman of the HMS Department of Systems Biology. “If you try to plan a trip on such fragmentary information, you’ll fail. It’s our inability to develop a coherent picture that has stymied drug discovery for so long.”

As drug makers exhaust the most promising candidate areas, the number of new drugs brought to patients has actually decreased in recent years, even as the cost of discovery has soared.

A better understanding of the whole system of biological molecules that controls medically important biological behavior, and the effects of drugs on that system, will help industry identify the best drug targets and biomarkers. This will help to select earlier the most promising drug candidates, ultimately making drug discovery and development faster, cheaper and more effective.

“Through this new initiative, we will develop large-scale models of biological systems and networks which should more accurately predict drug efficacy,” Kirschner added.

The systems approach

The science of analyzing specific biological processes within the context of an entire living system, called systems biology, is relatively new. Harvard Medical School is a world-leader in this area, having established one of the first department-level programs in 2003.

Building on this success, Harvard’s new effort will apply systems biology’s innovative approaches to the understanding and prediction of drug activity, drawing on the vast range of biomedical expertise available at the medical school and its affiliated teaching hospitals and research institutes.

Led by Kirschner and systems biology professors Peter Sorger and Tim Mitchison, the Initiative in Systems Pharmacology will include faculty from a broad array of disciplines: systems biology, cell biology, genetics, immunology, neurobiology, pharmacology, medicine, physics, computer science and mathematics. The initiative will be fueled by a strong and diverse group of existing faculty and new recruits who will be based in several departments, and will be supported by an ambitious fundraising effort.  New approaches could include use of chemical biology to develop probes of biological pathways and failure analysis on unsuccessful drugs, similar to how the aviation industry scrupulously analyzes accidents to learn what went wrong. Such a practice is not common in today’s pharmaceutical industry.

Other projects currently underway at HMS will be expanded through the new initiative.

For example, Sorger and Mitchison collaborate with Ralph Weissleder, HMS professor of radiology and director of the Center for Systems Biology at Massachusetts General Hospital, to probe the mechanism by which anti-cancer drugs kill tumor cells in patients and thereby make the effects of treatment more predictable.  “What’s amazing is how little we know even about many drugs that work,” Sorger said. “A systems approach could help tailor existing treatments to specific patients, and find new uses for therapies we already have.”

And in the lab of systems biology professor Roy Kishony, scientists research the evolutionary forces that shape the emergence of antibiotic-resistant bacteria, seeking strategies for developing combination therapies to slow or reverse the spread of drug resistance.

The initiative will also include a new educational program, one that develops a new generation of students, postdoctoral fellows and physician-scientists. The goal is to train future leaders in academic and industrial efforts in systems pharmacology and therapeutic discovery.

Transforming therapeutics

The Initiative in Systems Pharmacology is a signature component of an HMS Program in Translational Science and Therapeutics. There are two broad goals: first, to increase significantly our knowledge of human disease mechanisms, the nature of heterogeneity of disease expression in different individuals, and how therapeutics act in the human system; and second—based on this knowledge—to provide more effective translation of ideas to our patients, by improving the quality of drug candidates as they enter the clinical testing and regulatory approval process, aiming to increase the number of efficacious diagnostics and therapies reaching patients.

“Systems pharmacology is the first and a key pillar of Translational Science and Therapeutics at Harvard Medical School,” said William Chin, the Bertarelli Professor of Translational Medical Science, executive dean for research at HMS and former head of research for Eli Lilly & Co.

“We intend to harness all the strengths of HMS to gain a deeper understanding of the cause and nature of disease, addressing some of the most vexing questions that continue to impede the development of new drugs,” Chin said. “We will focus our strengths and resources to translating such knowledge into new classes of life-saving medicines.”

Focushms.com [en línea] Boston (USA): focushms.com, 17 de octubre de 2011 [ref. 17 de octubre de 2011] Disponible en Internet:

http://www.focushms.com/features/transforming-drug-development/



General Electric destina 100 millones de dólares para innovar en el diagnóstico y tratamiento del cáncer de mama

13 10 2011

General Electric Healthcare, con la colaboración de varias compañías de capital riesgo, ha lanzado el programa de financiación Healthyimagination Challenge con un presupuesto de 100 millones de dólares para desarrollar y llevar al mercado ideas innovadoras en diagnóstico precoz y medicina personalizada del cáncer de mama. Durante la presentación del programa, el director general de la multinacional, Jeff Immelt, declaró que invertirán más de un billón de dólares los próximos cinco años en I+D en nuevas tecnologías y soluciones tanto para el diagnóstico como el tratamiento del cáncer.

Pueden optar a la financiación investigadores, emprendedores y empresas innovadoras del sector de la salud. Los ganadores, que se darán a conocer durante el primer trimestre de 2012, se les ofrecerá la oportunidad de desarrollar una relación comercial con General Electric y cuatro socios de capital riesgo (Kleiner Perkins Caufield & Byers, Venrock, Mohr Davidow y MPM Capital ), además de recibir financiación.

Un jurado de expertos internacionales —entre ellos Andrew C. von Eschenbach, ex comisario de la FDA y director del Instituto Nacional del Cáncer en Estados Unidos, y Michael J. Harsh Wauwatosa, vicepresidente y director de Tecnología de General Electric Healthcare— valorará la innovación, la fiabilidad y el impacto de los proyectos que se presenten.

El periodo para presentar las propuestas es hasta el 20 de noviembre de 2011.

Biocat.cat [en línea] Barcelona (España): biocat.cat, 13 de octubre de 2011 [ref. de 13 de octubre de 2011] Disponible en Internet:

http://www.biocat.cat/es/noticias/general-electric-destina-100-millones-de-dolares-para-innovar-en-el-diagnostico-y-tratamiento-del-cancer-de-mama



¿Quién mete el bisturí?

10 10 2011

Un español visita entre nueve y diez veces al año al médico, el doble que un francés o un británico. Ingiere más medicación (sobre todo antibióticos) que cualquier europeo. Solo el 15% de las veces que acude a un servicio de urgencias es para un caso realmente agudo. Y su esperanza de vida es una de las más altas de Europa. Cabría deducir que su longevidad es el fruto de sumar una forma de vida más saludable y un sistema sanitario accesible y de calidad. Luego nada debería cambiar. Los expertos no lo ven así: entienden que se han producido abusos, que el sistema sanitario español “tiene exceso de grasa” y que el enfermo está cambiando. Hay que modificar el modelo. Pero hacerlo en medio de una crisis económica obliga a una pregunta: ¿Están los políticos preparados para hacer de cirujanos?

El futuro es incierto por muchos motivos. Lo anuncia Albert Jovell, médico formado en Harvard y presidente del Foro Español de Pacientes: “Tenemos que considerar si el sistema podrá pagar lo que se le viene encima. Cada vez habrá más pacientes con varias enfermedades. Se nos avecina una epidemia de diabetes: un tercio de la población lo sufrirá y eso generará problemas de infartos, transplantes, cegueras…”. La tendencia la confirma Eduard Portella, director de Antares Consulting, una compañía especializada en gestión de la salud con oficinas en varios países de Europa: “Hay una crisis de modelo. La oferta es muy especializada, está pensada para otro tipo de enfermo, el que tiene más de una enfermedad, que nada tiene que ver con el de ahora. Y el problema ya no será curarlo, sino mantenerlo con buena calidad de vida. Así, unos pocos gastan casi todo. Y nos encontramos con unos servicios sociales que son un mundo aparte”.

El diagnóstico del sistema sanitario muestra que adolece de otro problema. El de la falta de información. El ciudadano debería saber que hay hospitales en España cuyo riesgo de mortalidad tras la utilización de una angioplastia coronaria es del doble respecto a otros centros. O que la tasa de mortalidad de ciertas dolencias menores registran diferencias de entre 2,2 y 4,5 veces entre áreas de salud. Datos que son desconocidos para los pacientes.

Cuando se habla de sanidad en España, el debate público ha estado caracterizado durante muchos años por una especie de concurso de buenas prácticas electorales según el cual se trataba de analizar quien prometía mayor número de hospitales y centros de salud. Se ha reflexionado sobre la equidad y la universalidad del acceso a la sanidad como una conquista que nos acerca a los países más avanzados socialmente. Se da por sentado que el sistema es excelente y más barato que en otros países de Europa. Es la joya de la corona de nuestro Estado del bienestar. Se acepta que hay un abuso en el consumo de medicamentos y conviene reducir el precio de la factura farmacéutica. Llegado el momento en el que la crisis económica coloca a las comunidades autónomas (para las que la sanidad ocupa un 40% de su presupuesto) en la tesitura de tener que hacer recortes, el debate debería ser otro. ¿Puede ser la sanidad más eficiente con menor coste?

Determinadas escenas son recurrentes a la hora de hacer una descripción de problemas que aquejan a la sanidad pública española. Pacientes en lista de espera desesperados porque su dolencia no acaba de solucionarse; servicios de urgencia con enfermos aguardando un diagnóstico en un pasillo o ancianos que deben esperar, entre fuertes dolores, dos meses para una prueba diagnóstica; ciudadanos que han sufrido las consecuencias de una negligencia. Escenas que suelen ir acompañadas de las declaraciones de médicos y enfermeros quejosos por un salario escaso que no recompensa tantos años de estudio. Es la foto de una sanidad necesitada de más inversiones.

Pero hay otros problemas que no están en la superficie, porque su conocimiento no está al alcance del ciudadano. Se debaten en simposios o se difunden en revistas médicas. Por ejemplo, las hospitalizaciones evitables para casos de complicaciones de diabetes pueden ser 12 veces más frecuentes en un área de salud que en otra. Los ingresos en hospitales debido a psicosis afectivas pueden ser 28 veces más frecuentes en un área de salud que en otra. El uso inapropiado de procedimientos (por ejemplo, la prostatectomía) puede variar hasta 7,7 veces. El aumento en la cifra de cesáreas es injustificado y se está generalizando. Estos y otros datos son síntomas de ineficacia y de abusos dentro del sistema. Así que dos escenas pueden aparecer contradictorias en un mismo hospital: tenemos al enfermo que aguarda en un pasillo para ser ingresado junto al paciente que ingresa demasiadas veces.

Los expertos coinciden en una frase cuando se refieren a la sanidad española: “Más gasto no equivale a más salud”. Una frase más: “Tenemos más actos médicos que ningún otro país de la OCDE. Es un sistema inflacionista en actuaciones médicas”.

En el transcurso de las últimas semanas se han producido varios hechos aparentemente contradictorios. La presidenta de Madrid, Esperanza Aguirre, inauguraba en la localidad de Torrejón un nuevo hospital muy al estilo de sus últimas obras: un edificio con diseño, amplios espacios y buena luminosidad dotado de todos los servicios para atender a cerca de 200.000 habitantes que viven en las proximidades. Casi paralelamente, la Generalitat anunciaba nuevos planes de recortes sanitarios: al cierre de algunos servicios y centros de salud durante el verano, le acompañaba un recorte lineal de salarios (media paga de navidad) entre los funcionarios del sistema sanitario, sin discriminar entre médicos, personal de enfermería o administrativos. Estas noticias se unían a otras conocidas durante el verano, como la resistencia en los centros sanitarios de la Comunidad Valenciana a expedir recetas a ciudadanos residentes en otras comunidades.

Tres circunstancias que ponen en evidencia diferentes formas de gestionar la sanidad en medio de la crisis. La noticia de la inauguración del hospital de Torrejón no ha estado acompañada de información alguna acerca de una remodelación de los servicios del Hospital de Alcalá de Henares, apenas a 10 kilómetros del recién inaugurado, que ahora debe responder a menos población. Ejemplo de que hay que revisar la gestión de los recursos.

Y no solo en la inauguración de centros. “No es sostenible que en España haya hospitales que hagan determinadas cirugías de 9 a 15h. Está demostrado que una unidad quirúrgica es mejor en cuanto opere más veces: la relación es directa”, explica Juan del Llano, de la Fundación Gaspar Casal. “La grasa mala no solo es una exigencia económica. Es un principio de comportamiento no ético si se usan recursos que no se deben, si se toman decisiones no reflexionadas. Aquí hubo una carrera por abrir hospitales y centros de salud. Por ejemplo, en cirugía cardiaca infantil está científicamente comprobado que los resultados están asociados al volumen de operaciones. Cuanto más opera un médico, mejores resultados tiene. En ese sentido, no es de recibo que una misma comunidad autónoma tenga cuatro unidades de cirugía cardiaca infantil”, sigue.

“La productividad quirúrgica de unas comunidades es mucho mayor que otras”, asegura Juan Carlos Álvarez, socio director de Antares Consulting, experto en gestión de hospitales. “¿Hay sobreoferta? La respuesta sería ‘no’ por cuanto hay listas de espera, pero si la pregunta es si el sistema es eficiente, los números cantan solos: es sorprendente cómo varía la productividad entre hospitales”. Un hospital público de Navarra opera un 80% más que uno de la vecina La Rioja.

La cuestión que se plantea es hacer cirugía con la sanidad en un sistema absolutamente descentralizado. ¿Dónde se hace necesario cortar y qué consecuencias traerá sobre la salud de los ciudadanos? ¿Habrá diferentes recortes según qué comunidades?

Entre el catálogo de causas que están en el origen del sobrepeso del sistema son redundantes dos. Una, la relacionada con el personal: el 45,4% del presupuesto sanitario va a gastos de personal, cuya productividad es baja en comparación con sus homólogos europeos (32 horas semanales por 39 en Alemania y Reino Unido o 35 en Francia) y su índice de absentismo es más elevado que la media española. Dos, una oferta hospitalaria excesiva (un hospital por cada 860.000 habitantes, el doble que otros países europeos) con un catálogo de servicios muy elevado. Así que recortar gastos de personal es una primera tentación, pero el problema es cómo hacerlo. “Las políticas de remuneraciones siempre han castigado al que lo hace mejor. Tenemos un problema de oferta muy rígida, con muchos funcionarios. Pregúntele a cualquier médico con quién se operaría. Ellos lo saben, nosotros, no”, asegura Vicente Ortún, investigador del Centro de Investigación en Economía y Salud (CRES).

“Aquí no puedes cerrar coyunturalmente centros sanitarios”, asegura Ricard Meneu, médico y doctor en Económicas, vicepresidente de la Fundación Instituto de Investigación en Servicios de Salud. “Lo peor es que reducir empleo pasa por hacerlo donde es posible (interinidades), con lo que te arriesgas a perder bastantes profesionales motivados y productivos. Pero sí, hay que reducir personal. Pero hay que hacerlo con más cabeza. Lo peor para un sistema estúpidamente igualitarista, contrario a recompensar a sus profesionales por su mérito, y alérgico a tomar decisiones de priorización es establecer diezmos como recortes del 10% del gasto, del 5% de los sueldos, del número de camas, a despecho de la aportación de cada una de las unidades afectadas”.

“A pesar de que se habla de una coincidencia en el diagnóstico, yo no lo tengo tan claro”, asegura Eduard Portella. “Unos repercuten todo el problema en la farmacia y yo sostengo que se han tomado 22 medidas en 10 años sobre el tema medicamentos. Creo que el medicamento ha dado de sí todo lo que podía dar. Los hay que piensan que la solución es el copago como fórmula de completar la financiación. Luego, quienes sostienen que hay que privatizar el modelo y quienes culpan del sobrecoste al Estado de las autonomías. Yo soy de los que piensan que antes de hacer otro invento hay que agotar la vía de la mejora de la gestión. El problema es que una legislatura no es suficiente”.

Aparece entonces el problema de la política. Estamos en un sistema donde cuando cambia un Gobierno o un consejero del mismo partido cesan los directores de hospitales, como reconoce José Manuel Freire, del Instituto Carlos III y portavoz socialista en la Asamblea de Madrid. Vicente Ortún es más explícito en este asunto: “Los gestores pintan poco. Las decisiones todavía son clínicas y políticas. Los gestores tienen un papel secundario. Hay un problema de transparencia. Pongamos los datos al acceso del público. El ciudadano tiene derecho a saber cuáles son los mejores hospitales y qué centros son más eficaces. El día que se sepa cuánto cuesta un aparato en una comunidad y cuanto en otra, habrá que dar explicaciones. Es un problema de gestión que no mejorará si no mejora la política”.

Llegado el tiempo de recortes, los expertos se inclinan por un pacto sanitario, por un consenso, por eliminar las bolsas de ineficacia que no perjudiquen la salud del paciente, incluso por estudiar la cooperación entre servicios regionales de salud. “Lo deseable sería aplicar las reducciones en aquellos servicios donde, a partir de un cierto umbral, más no es mejor”, propone Meneu. “Pero eso requiere finura quirúrgica. Y cierto valor para enfrentarse con los afectados. Algo que no abunda en nuestra política ni en nuestra gestión pública, prefiriéndose generalmente escurrir el bulto, lo que parece que genera cabreados pero no enemigos”, sigue.

“Hay que ser valientes”, explica Juan de Llano. “Y tener coraje. Si el ciudadano está mejor informado se le pueden decir las cosas. La información es un asunto crucial y eso nos lleva a la transparencia. Es curioso porque las comunidades han hecho inversiones importantes en sistemas de información, pero no es un sistema conectado a nivel central”, dice. De Llano toca un punto sensible: cada comunidad usa su propio sistema de información. Las aplicaciones informáticas en atención primaria con casi todas diferentes: la historia de salud digital en Andalucía es el programa Diraya, el de Valencia es Abucasis, la dispersión en historia clínica hospitalaria es aún mayor.

“He defendido que el sistema sanitario necesita deshacerse de grasa, aunque no de músculo”, sostiene Meneu. “Deshacerse de grasa significa revisar ciertas prestaciones de eficacia cuestionable. Significa no hacer lo que no se debe, como haber multiplicado casi por 17 los costes en sistemas de información para la gestión, desarrollando uno cada autonomía. La falta de transparencia no solo es una burla democrática, es además una rémora a la mejora de la sanidad, pues está demostrado que esta información incentiva la mejora profesional por comparación. O sea que esta conducta de nuestros gobernantes sanitarios además de hacerlos socialmente impunes por irresponsables, les hace dañinos por impedir mejoras a partir de una información que ya existe, que ellos manejan y que hemos pagado todos los ciudadanos. De lo anterior se desprende que tomarán decisiones menos correctas por no disponer de una información existente que está indebidamente limitada. Si no podemos saber quién es el que lo hace mejor nos condenamos a insistir en nuestros errores”.

En un panel organizado en julio de 2010 en Barcelona se les puso a 13 expertos en gestión ante 101 posibles medidas para mejorar la eficiencia del Sistema Nacional de Salud “manteniendo los resultados clínicos y de salud para pacientes y poblaciones”. Las medidas más valoradas fueron las relacionadas con el buen gobierno (control de la corrupción, clientelismo político, conflicto de intereses) y la transparencia.

¿Hay datos suficientes para valorar cada modelo, cada hospital, la eficacia general del sistema? Los recelos entre las administraciones políticas han impedido la libre circulación de resultados hasta el punto de que la Agencia de Calidad, que en su día constituyó la ministra Ana Pastor (PP), no ha logrado todavía los objetivos para los que fue creada. Algunas comunidades han sido resistentes a la hora de enviar información (la de Madrid respecto de las listas de espera ha sido la más sonada). Sin embargo, se ha producido un hecho curioso, relacionado con el trabajo de unos científicos del Instituto Aragonés de la Salud, dirigidos por Enrique Bernal, en colaboración con otros colegas de Valencia, a la hora de confeccionar un Atlas de Variabilidad, una herramienta muy interesante para evaluar lo que se está haciendo en cada comunidad. Estos investigadores sí reciben datos, incluidos los de Madrid, la última en incorporarse, a cambio de que las comunidades aparezcan como participantes en la investigación. Sin embargo, los estudios no identifican regiones ni hospitales. Sólo habla genéricamente de áreas de salud.

¿Cuál es la razón? Algunos no quieren salir mal parados.

En esas condiciones, ante un enfermo cuyo diagnóstico no se quiere hacer público, ¿cómo actuarán los políticos cuando tengan que hacer cirugía con la sanidad?

Elpais.com [en línea] Madrid (España): elpais.com, 10 de octubre de 2011 [ref. de 9 de octubre de 2011] Disponible en Internet:

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Quien/mete/bisturi/elpepisoc/20111009elpepisoc_1/Tes



Abraham Verghese: A doctor’s touch

6 10 2011

Modern medicine is in danger of losing a powerful, old-fashioned tool: human touch. Physician and writer Abraham Verghese describes our strange new world where patients are merely data points, and calls for a return to the traditional one-on-one physical exam.

Abraham Verghese: Physician and author

Before he finished medical school, Abraham Verghese spent a year on the other end of the medical pecking order, as a hospital orderly. Moving unseen through the wards, he saw the patients with new eyes, as human beings rather than collections of illnesses. The experience has informed his work as a doctor – and as a writer. “Imagining the Patient’s Experience” was the motto of the Center for Medical Humanities & Ethics, which he founded at the University of Texas San Antonio, where he brought a deep-seated empathy. He’s now a professor for the Theory and Practice of Medicine at Stanford, where his old-fashioned weekly rounds have inspired a new initiative, the Stanford 25, teaching 25 fundamental physical exam skills and their diagnostic benefits to interns.

He’s also a best-selling writer, with two memoirs and a recent novel, Cutting for Stone, a moving story of two Ethiopian brothers bound by medicine and betrayal.

He says: “I still find the best way to understand a hospitalized patient is not by staring at the computer screen but by going to see the patient; it’s only at the bedside that I can figure out what is important.”

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Ted.com [en línea] Nueva York (USA): ted.com, 6 de octubre de 2011, [ref. septiembre de 2011] Disponible en Internet:

http://www.ted.com/talks/abraham_verghese_a_doctor_s_touch.html



Sra ESCALA: Innovación de garaje en la sanidad española

3 10 2011

Elena Escala Sáenz

Redactora Jefe de Diariomedico.com

Microsoft, Apple, HP, Google… Todas estas empresas tienen en común que fueron puestas en marcha, bien literal o metafóricamente, en un garaje. Es decir que los proyectos que las sustentan fueron desarrollados al margen del Establishment, como actividad voluntaria, amateur y colaborativa. Proyectos, además, en los que se ha invertido mucho tiempo y esfuerzo personal.

Estas historias de éxito han hecho pensar a algunas instituciones y administraciones públicas que una idea, un garaje y un par de horas libres después del trabajo bastan para innovar en cualquier sector, incluido el sanitario. Creencia que además se apoya en la idea de que Internet y los Social Media son los garantes de la innovación del siglo XXI.

Hasta hace poco la innovación se relacionaba casi exclusivamente con la élite, sobre todo institucional, lo que suponía entrar en un circuito muy regulado, conservador en pensamiento y en recursos, rígido y poco dado al riesgo y a la improvisación.

Fuera de estos círculos era muy difícil que el profesional sanitario encontrara los recursos técnicos y estratégicos necesarios para innovar. ¿Dónde llamo? ¿Hay un servicio de atención al innovador? ¿Unas páginas amarillas? ¿Quién me ayuda a desarrollar mi idea?, se preguntaba.

Esta falta de información y de recursos ha provocado en más de una ocasión el fracaso de una empresa. De hecho, más de la mitad de las empresas españolas fracasan por motivos financieros, por errores de calculo; pero el porcentaje de fracaso atribuible a la falta de experiencia o de conocimientos en el ámbito profesional es muy bajo.

Esto retrata bastante bien la situación del profesional sanitario, que cuenta con conocimientos y una excelente preparación, pero se encuentra con problemas a la hora de desarrollar sus ideas bien porque no conoce las herramientas empresariales y de gestión, o porque desconoce cómo obtener recursos.

Aunque este circuito tradicional de innovación se va flexibilizando poco a poco, sólo la Web 2.0 ha sido capaz de producir un cambio sustancial, democratizando el proceso de innovación.

Gracias a Internet y su carácter viral un individuo, si sabe manejarse en este complejo entramado cibernético, puede emprender e innovar fuera de los circuitos habituales. Cada vez cuenta con más herramientas para mostrar, extender, promocionar y financiar sus ideas consiguiendo que sus proyectos sean productivos y rentables.

Incluso estamos empezando a ver en Sanidad la figura del intraemprendedor, el profesional que aun trabajando por cuenta ajena en una empresa o institución, utiliza la innovación y la creatividad para desarrollar proyectos o productos originando pequeñas start-up de las que su empresa, aquella para la que trabaja habitualmente, es la principal inversora. Es decir, el emprendedor encuentra en su propia empresa a su principal aliado.

Así están surgiendo exitosos proyectos de telemedicina, consultas virtuales, gestión de pacientes crónicos, reducción de la burocracia, formación, redes sociales para el intercambio de conocimiento, proyectos para promoción de la salud…

No existe una hoja de ruta de la innovación y no sabemos cuáles son las claves que garantizan el éxito. Pero lo cierto es que cuando alguno de estos innovadores sanitarios de garaje tiene éxito en el desarrollo de su idea, todo el sistema sale ganando. Y sin embargo, ese esfuerzo no siempre es compensado, reconocido o apoyado por el sistema.

Es un error pretender que la innovación en Sanidad se sustente casi exclusivamente en la innovación de garaje, en muchos pequeños esfuerzos no recompensados o apoyados.

Los proyectos que los profesionales sanitarios están poniendo en marcha de manera individual o colaborativa deben estar necesariamente en las agendas empresariales, institucionales y académicas, teniendo un impacto real en las políticas de salud pública.

No basta con la voluntad para innovar, y no todos los profesionales españoles tienen un garaje. Es imprescindible un compromiso serio de todos los agentes que conforman el sector sanitario.