Surgery gives you jetlag

29 12 2011

Surgery gives people jetlag – and the more serious the operation, the worse it gets, a new study shows.

“Our research shows that surgery resets the body’s inner clock so that it no longer follows the rhythm of the day. As a consequence, people get jetlag in the same way as when they’re flying four or five time zones eastwards,” explains registrar Dr Ismail Gögenur of the Department of Gastroenterology at Herlev Hospital in Copenhagen.

He has written a dissertation about the study which has been published as an article in the Danish medical journal Ugeskrift for Læger.

Jetlag on top of surgery can be life-threatening

Healthy people with jetlag suffer a little discomfort in the shape of tiredness and diarrhoea, which are perfectly harmless. Sick or newly-operated people, on the other hand, are much harder hit by jetlag because it is an additional burden on their weak bodies.

“Jetlag constitutes an extra physical stress factor for patients,” says Professor Jacob Rosenberg of Copenhagen University, a specialist at the Institute of Surgery and Internal Medicine at Herlev Hospital, who was also involved in the implementation of the study. “A person suffering a thrombus, for example, is under such pressure that having to cope with jetlag as well is extremely taxing. The overall burden may lead to atrial fibrillation and new blood clot, which could make the situation life-threatening.”

Surgery interferes with the circadian rhythm

The body’s circadian rhythm is controlled by melatonin, a sleep hormone. When it gets dark in the evening, the brain starts producing melatonin, which rapidly increases to the maximum level and then remains constant for the rest of the night. This causes a small reduction in body temperature. The person becomes drowsy and falls asleep, remaining in that state until the next morning when the melatonin levels fall drastically to a minimum.

In the new study, researchers measured how surgery impacts on the body’s circadian rhythm, and the obvious way to do this is to measure the melatonin content of the blood or the urine in patients undergoing major or minor surgery.

The researchers took a blood or urine sample from various groups of patients every hour over the 24-hour period prior to the operation. The procedure was repeated for several days after the surgery.

The more complex the surgery, the worse the jetlag

The samples revealed that surgery caused the melatonin curve to flatten out in all patient groups.

After their operations, the patients found themselves in precisely the same physical condition as people who have interrupted their circadian rhythm after a journey – a condition which wreaks havoc with the melatonin curve, rendering the body unable to receive a clear signal about whether to wake up or fall asleep.

“The greater the extent of the surgery and the longer it takes, the harder the patient is hit,” explains Gögenur. “Jetlag impacts on the person’s feeling of well-being and their ability to think. The patients’ melatonin curves did not return to normal until after several days, when fluctuations began to return.”

Risk of death greatest at night

The researchers still lack adequate documentation of just how harmful this is for newly-operated patients; however, preliminary studies indicate that the interruption of the circadian rhythm by surgery constitutes a considerable risk to the patient. There is clear evidence of increased mortality among newly-operated patients.

Experience shows that the risk of dying from surgery is greatest at night, when melatonin levels are normally high, but are now low because of the operation, explains Rosenberg. There are indications that the cause of death may be an imbalance in the patient’s circadian rhythm.

“The researchers know that jetlag is due not to the anaesthetic but to the surgery itself. Earlier examinations of intensive care patients have shown that these patients got jetlag and that the jetlag was due to the operation,” explains Gögenur. Facts Melatonin tablets should be taken in the evening because they make you sleepy. The hormone causes body temperature to fall, automatically making you feel tired.

Intensive-care patients are an especially vulnerable patient group, so further research was needed to determine whether other patient groups also experience jetlag – and this new study shows that this is actually the case. Melatonin may be a wonder cure Although jetlag is a serious threat to patients who have undergone surgery, the researchers believe it can be easily prevented.

Long-distance travellers can suppress their jetlag by taking melatonin tablets, which are available on prescription, and it may well be possible to prevent jetlag in newly-operated patients in the same way.

“We’re hoping to normalise melatonin levels by giving patients melatonin after surgery,” says Gögenur, referring to experiments that reveal how cancer patients sleep better when they take melatonin, which also has numerous other beneficial effects.

“Melatonin’s potentially healing effect on jetlag and other imbalances or other illnesses is still in need of final verification, although the results so far look extremely promising,” says Gögenur.

Sciencenordic.com [en línea] Copenhagen (Dinamarca): sciencenordic.com, 28 de diciembre de 2011 [ref. 25 de diciembre de 2011] Disponible en Internet:

http://sciencenordic.com/surgery-gives-you-jetlag



Pura vida para estas fiestas

22 12 2011

DOCTOPOLIS te regala 3 minutos de pura vida para estas fiestas.

Si eres capaz de mirar el siguiente vídeo hasta el final, te irás a dormir con una nueva lección en el bolsillo.

¡Felices fiestas!

El equipo de DOCTOPOLIS



“Sin informática, la revolución médica es imposible”

20 12 2011

Tromso, a veces llamada la ‘puerta del Ártico’, es una pequeña ciudad, de alrededor de 66.000 habitantes, en el norte de Noruega. Es también uno de los principales focos de desarrollo de la telemedicina y la informática médica o ‘e-salud’, motivo por el cual Luis Fernández Luque, onubense de nacimiento e ingeniero informático de carrera, decidió instalarse en esta gélida pero sugerente población.

Fue en Alemania, en un curso de Erasmus en 2004, a los 21 años, cuando entró en contacto con la e-salud, especialidad en la que ha seguido involucrado desde entonces. “Llevo siete años y no me arrepiento lo más mínimo“, asegura. “El sector de la e-salud es gigantesco. De hecho, en EEUU mueve casi lo mismo que las tecnologías de la información y la comunicación (TIC)”, explica.

Tampoco le ha pesado tener que emigrar a las frías tierras del norte, donde la ciencia, según relata este español, disfruta de un lugar privilegiado en la sociedad: “Los salarios aquí son de unos 3.000 euros netos al mes para estudiantes de doctorado”. Una vez que se ha presentado la tesis, la cantidad se eleva hasta los entre 4.000 y 5.000 euros, aunque Fernández Luque ya consiguió su contrato poco antes de completar esta etapa.

Eso es algo en lo que España no puede competir. “Cuando yo me fui, un albañil con la misma experiencia ganaba mucho más que yo”. Una situación que, si ha cambiado desde entonces, ha sido en contra del albañil, nunca a favor del investigador. Aun así, este experto recuerda que “España tiene muchísima experiencia en e-salud: hace ya casi 20 años que los cascos azules del país eran tratados por especialistas a distancia”. De hecho, su intención es volver, aunque es consciente de que ello supondría “reducir dos o tres veces mi salario y pasar de fijo a becario”.

Pero no es sólo cuestión de dinero, también de “recursos para hacer proyectos de calidad”, añade. En Noruega, afirma, “hay menos jerarquías y todo el mundo tiene libertad a la hora de solicitar ayudas y proyectos. Aquí como estudiante de doctorado me han dejado participar en muchas más cosas que normalmente estarían vetadas a los becarios”.

El motivo del gran desarrollo de la e-salud en el norte de Noruega es obvio, si se piensa en el duro clima y la escasa densidad de población de las regiones árticas. “No se puede hacer de otra manera”, comenta Fernández Luque. “Si te ataca un oso polar en las remotas islas de Svalvard -a 2.000 kilómetros de Tromso- los especialistas del hospital de aquí guían a los profesionales de allí. En regiones innaccesibles, la telemedicina salva vidas y ahorra dinero“, concluye.

Fernández Luque -que ha pasado por las universidades de Sevilla, Politécnica de Valencia, de Ciencias Aplicadas de Stralsund (Alemania), Médica de Harvard y Minnesota- remarca, como muchos de sus colegas investigadores que han salido al extranjero, la necesidad de internacionalizarse y adquirir experiencias científicas en diferentes entornos. En este sentido, reconoce que las ayudas noruegas para salir a otros países “suelen estar muy bien financiadas”.

Ayudas a la movilidad

“Existen muchas facilidades para incrementar la movilidad, becas para irte fuera que te duplican el sueldo, años sabáticos, excedencias…”, enumera. Un último detalle: “Las ayudas se duplican si viajas con la familia“. “Aquí todo el mundo, incluso en empresas privadas, se beneficia del estado de bienestar y la conciliación familiar”, explica. Y no sólo a la hora de viajar, sino también en el día a día: “Aquí nunca verás una reunión más tarde de las tres”, asegura.

En cuanto a su especialidad, se muestra convencido de que aún veremos revoluciones tecnológicas que cambiarán nuestras vidas y la forma en que se ejerce la medicina. “Internet y las redes sociales son una herramienta excelente para prevención y educación”, relata. “Ahora están de moda”, concede”, “pero aún nos queda ver cómo aplicarlas de manera efectiva para mejorar la salud de los ciudadanos”.

“También hay un potencial enorme en investigación clínica, sobre todo para enfermedades raras. Los pacientes cada vez participan más en todos los ámbitos, desde la I+D hasta la prevención”, añade. “Es más, en la era de la genética, cada vez hay más datos que tienen que ser analizados para llegar a la medicina personalizada”. Un objetivo para el cual considera que la ciencia de los computadores -su primera pasión- es fundamental: “Sin informática, la revolución de la medicina personalizada es imposible”, concluye.

Elmundo.es [en línea] Madrid (España): elmundo.es, 19 de diciembre de 2011 [ref. 19 de diciembre de 2011] Disponible en Internet:

http://www.elmundo.es/elmundosalud/2011/12/15/biociencia/1323960958.html



Rebuilding the Brain’s Circuitry

15 12 2011

Neuron transplants have repaired brain circuitry and substantially normalized function in mice with a brain disorder, an advance indicating that key areas of the mammalian brain are more reparable than was widely believed.

Collaborators from Harvard University, Massachusetts General Hospital, Beth Israel Deaconess Medical Center (BIDMC) and Harvard Medical School (HMS) transplanted normally functioning embryonic neurons at a carefully selected stage of their development into the hypothalamus of mice unable to respond to leptin, a hormone that regulates metabolism and controls body weight. These mutant mice usually become morbidly obese, but the neuron transplants repaired defective brain circuits, enabling them to respond to leptin and thus experience substantially less weight gain.

Repair at the cellular-level of the hypothalamus—a critical and complex region of the brain that regulates phenomena such as hunger, metabolism, body temperature, and basic behaviors such as sex and aggression—indicates the possibility of new therapeutic approaches to even higher level conditions such as spinal cord injury, autism, epilepsy, ALS  (Lou Gehrig’s disease), Parkinson’s disease, and Huntington’s disease.

“The next step for us is to ask parallel questions of other parts of the brain and spinal cord, those involved in ALS and with spinal cord injuries. In these cases, can we rebuild circuitry in the mammalian brain? I suspect that we can,” said Jeffrey Macklis. Photo by Matt Craig, Harvard Staff Photographer

“There are only two areas of the brain that are known to normally undergo ongoing large-scale neuronal replacement during adulthood on a cellular level—so-called ‘neurogenesis,’ or the birth of new neurons—the olfactory bulb and the subregion of the hippocampus called the dentate gyrus, with emerging evidence of lower level ongoing neurogenesis in the hypothalamus,” said Jeffrey Macklis, Harvard University professor of stem cell and regenerative biology and HMS professor of neurology at Massachusetts General Hospital, and one of three corresponding authors on the paper. “The neurons that are added during adulthood in both regions are generally smallish and are thought to act a bit like volume controls over specific signaling.  Here we’ve rewired a high-level system of brain circuitry that does not naturally experience neurogenesis, and this restored substantially normal function.”

The two other senior authors on the paper are Jeffrey Flier, dean of Harvard Medical School, and Matthew Anderson, HMS professor of pathology at BIDMC.

The findings are to appear Nov. 25 in Science.

In 2005, Jeffrey Flier, then the George C. Reisman professor of medicine at BIDMC, published a landmark study, also in Science, showing that an experimental drug spurred the addition of new neurons in the hypothalamus and offered a potential treatment for obesity. But while the finding was striking, the researchers were unsure whether the new cells functioned like natural neurons.

Macklis’s laboratory had for several years developed approaches to successfully transplanting developing neurons into circuitry of the cerebral cortex of mice with neurodegeneration or neuronal injury. In a landmark 2000 Nature study, the researchers demonstrated induction of neurogenesis in the cerebral cortex of adult mice, where it does not normally occur. While these and follow-up experiments appeared to rebuild brain circuitry anatomically, the new neurons’ level of function remained uncertain.

To learn more, Flier, an expert in the biology of obesity, teamed up with Macklis, an expert in central nervous system development and repair, and Anderson, an expert in neuronal circuitries and mouse neurological disease models.

The groups used a mouse model in which the brain lacks the ability to respond to leptin. Flier and his lab have long studied this hormone, which is mediated by the hypothalamus. Deaf to leptin’s signaling, these mice become dangerously overweight.

Prior research had suggested that four main classes of neurons enabled the brain to process leptin signaling. Postdocs Artur Czupryn and Maggie Chen, from Macklis’s and Flier’s labs, respectively, transplanted and studied the cellular development and integration of progenitor cells and very immature neurons from normal embryos into the hypothalamus of the mutant mice using multiple types of cellular and molecular analysis. To place the transplanted cells in exactly the correct and microscopic region of the recipient hypothalamus, they used a technique called high-resolution ultrasound microscopy, creating what Macklis called a “chimeric hypothalamus”—like the animals with mixed features from Greek mythology.

Postdoc Yu-Dong Zhou, from Anderson’s lab, performed in-depth electrophysiological analysis of the transplanted neurons and their function in the recipient circuitry, taking advantage of the neurons’ glowing green from a fluorescent jellyfish protein carried as a marker.

These nascent neurons survived the transplantation process and developed structurally, molecularly, and electrophysiologically into the four cardinal types of neurons central to leptin signaling. The new neurons integrated functionally into the circuitry, responding to leptin, insulin, and glucose. Treated mice matured and weighed approximately 30 percent less than their untreated siblings or siblings treated in multiple alternate ways.

The researchers then investigated the precise extent to which these new neurons had become wired into the brain’s circuitry using molecular assays, electron microscopy for visualizing the finest details of circuits, and patch-clamp electrophysiology, a technique in which researchers use small electrodes to investigate the characteristics of individual neurons and pairs of neurons in fine detail. Because the new cells were labeled with fluorescent tags, postdocs Czupryn, Zhou, and Chen could easily locate them.

The Zhou and Anderson team found that the newly developed neurons communicated to recipient neurons through normal synaptic contacts, and that the brain, in turn, signaled back. Responding to leptin, insulin and glucose, these neurons had effectively joined the brain’s network and rewired the damaged circuitry.

“It’s interesting to note that these embryonic neurons were wired in with less precision than one might think,” Flier said. “But that didn’t seem to matter. In a sense, these neurons are like antennas that were immediately able to pick up the leptin signal. From an energy-balance perspective, I’m struck that a relatively small number of genetically normal neurons can so efficiently repair the circuitry.”

“The finding that these embryonic cells are so efficient at integrating with the native neuronal circuitry makes us quite excited about the possibility of applying similar techniques to other neurological and psychiatric diseases of particular interest to our laboratory,” said Anderson.

The researchers call their findings a proof of concept for the broader idea that new neurons can integrate specifically to modify complex circuits that are defective in a mammalian brain.

The researchers are interested in further investigating controlled neurogenesis—directing growth of new neurons in the brain from within—the subject of much of Macklis’s research as well as Flier’s 2005 paper, and a potential route to new therapies.

“The next step for us is to ask parallel questions of other parts of the brain and spinal cord, those involved in ALS and with spinal cord injuries,” Macklis said. “In these cases, can we rebuild circuitry in the mammalian brain? I suspect that we can.”

This study was funded by the National Institutes of Health, the Jane and Lee Seidman Fund for Central Nervous System Research, the Emily and Robert Pearlstein Fund for Nervous System Repair, the Picower Foundation, the National Institute of Neurological Disorders and Stroke, Autism Speaks, and the Nancy Lurie Marks Family Foundation.

Hms.harvard.edu [en línea] Boston (USA): hms.harvard.edu, 15 de diciembre de 2011 [ref. 28 de noviembre de 2011] Disponible en Internet:

http://www.focushms.com/features/rebuilding-the-brain%E2%80%99s-circuitry/

 



‘Teleapoyo’ para deportistas

12 12 2011

Teskal (www.teskal.com) es una aplicación informática que viene a mitigar la denominada ‘soledad del deportista’. Cuanto mejor es un deportista, más tiempo pasa fuera de casa, y son pocos los que se pueden permitir el lujo de viajar con un séquito de psicólogos, coaches y demás. Esta herramienta les facilita recibir asesoramiento deportivo y psicológico online estén donde estén. María Palacios ha detallado su desarrollo y validación en una tesis presentada en la UPV/EHU y titulada “Aspectos psicosociales aplicados a la formación en jóvenes deportistas a través de nuevas tecnologías”. Validación de la que, asimismo, se hará eco próximamente la Revista Internacional de Medicina y Ciencias de la Actividad Física y del Deporte. La investigación de Palacios es un encuentro entre la psicología del deporte, la educación y las tecnologías de la información y la comunicación (TIC). Tiene su origen en el entorno laboral de la autora: “Trabajo en una empresa de asesoramiento deportivo (Iceberg). Hasta que yo entré, ellos funcionaban con Sifolito, un programa de asesoramiento deportivo y psicológico en el que, a través de unos cuestionarios en papel, mantenían entrevistas con deportistas, recogían datos de su estado… Nos dimos cuenta de que como los deportistas viajan mucho, era necesario informatizar todo esto; desarrollar Sifolito a través de las nuevas tecnologías”. Algo que al parecer nunca antes se había hecho en la psicología del deporte: “No hemos encontrado nada así”.

De Sifolito a Teskal

Teskal se ha desarrollado en base a los mismos objetivos y metodología que Sifolito, el programa original. Es decir, se trata de optimizar el rendimiento del deportista, atendiendo aspectos relacionados con las capacidades psicosociales, tales como la motivación, el estado de ánimo, la ansiedad, el control emocional, los procesos de toma de decisiones, la visualización, la autoeficacia, la concentración y la tolerancia psicológica. Palacios se preguntó qué podían ofrecer las TIC en este ámbito, y ha ido detectando y cubriendo las necesidades de los deportistas, los entrenadores y los psicólogos, hasta llegar a Teskal, la aplicación definitiva. Explica la investigadora que esta aplicación web ha tenido un elevado grado de aceptación, independientemente del sexo del deportista o del tipo de deporte que practica (tanto individuales como colectivos). Parte de este éxito podría deberse a que es muy fácil de usar, ya que Palacios ha empleado el Modelo de Proceso de la Ingeniería de la Usabilidad y de la Accesibilidad (MPIu+a). “El software que se desarrolla no se centra en la informática en sí, sino que le da más importancia a los usuarios, para que la aplicación sea fácil de entender y se recuerde su uso de manera sencilla”, explica.

Fiable

Asimismo, la investigadora ha validado dos de los cuestionarios informatizados. Sirven para estudiar el estado de ánimo y la ansiedad, respectivamente; aspectos con un gran impacto en el rendimiento deportivo. Las variables de estos dos cuestionarios han arrojado resultados consistentes durante todo el estudio de validez, realizado sobre una muestra de más de 200 deportistas en cada caso. Por lo tanto, la versión informatizada (Teskal) de los cuestionarios del programa original (Sifolito) muestra ser fiable. Dicha fase de validación ha servido, a su vez, para comprobar que existe una estrecha relación entre el estado de ánimo y la ansiedad: “Hemos visto que las variables de ansiedad se correlacionan de forma positiva con las dimensiones del estado de ánimo (la tensión, la depresión, la hostilidad y la fatiga), y de forma negativa con el vigor”. De todas maneras, remarca que se requieren investigaciones más exhaustivas al respecto. Dados los resultados positivos arrojados por Teskal, Palacios afirma que se ofrece a los entrenadores una herramienta rigurosa para identificar los puntos fuertes y débiles de los deportistas, y, en base a ellos, proponerles planes de formación personales. Además, se puede hacer un seguimiento personalizado, a la vez que permite ser aplicado a grandes muestras de deportistas, superando las barreras de espacio y tiempo. De hecho, Teskal ya se aplica en la práctica. “No acaba aquí, continúa mejorándose”, afirma Palacios.

Sobre la autora

María E. Palacios Moreno (Arnedo, La Rioja, 1980) es ingeniera informática por la UPV/EHU. Ha redactado la tesis bajo la dirección de Silvia Arribas Galarraga y José Antonio Arruza Gabilondo, directora y catedrático, respectivamente, del Departamento de Didáctica de la Expresión Musical, Plástica y Corporal de la UPV/EHU. Asimismo, la tesis se ha defendido en el mismo departamento, en la Escuela Universitaria de Magisterio de San Sebastián. En la actualidad, Palacios es ingeniera informática en Grupo Iceberg Asesoramiento Deportivo S.L., empresa de I+D+i dedicada al asesoramiento psicológico de deportistas. De hecho, ha llevado a cabo la tesis en colaboración con dicha empresa y con el grupo de investigación Ikerki 05/30 de la UPV/EHU, orientado a la investigación en el área de la actividad física y el deporte.

Basqueresearch.com [en línea] País Vasco (España): basqueresearch.com, 12 de diciembre de 2011 [ref. 12 de noviembre de 2011] Disponible en Internet:

http://www.basqueresearch.com/berria_irakurri.asp?Berri_Kod=3641&hizk=G



Alexander Tsiaras: de la concepción al nacimiento

8 12 2011

Alexander Tsiaras es un artista y un técnico cuyo trabajo consiste en explorar el cuerpo humano no visto. Ha desarrollado un software de visualización científica capaz de “pintar” la anatomía humana a partir de datos tridimensionales. Él es el autor de Body Voyage y co-autor de Information Architects. Más recientemente, él es el autor de From Conception to Birth: A Life Unfolds y The Architecture and Design of Man and Woman: The Marvel of the Human Body, Revealed.

Su último proyecto es The Visual MD, un compendio en línea de las visualizaciones de la salud.

[ted id=1270]

Ted.com [en línea] New York (USA): ted.com, 08 de diciembre de 2011 [ref. noviembre de 2011] Disponible en Internet:

http://www.ted.com/talks/alexander_tsiaras_conception_to_birth_visualized.html



How bioprinting works

5 12 2011

Bioprinting, or making living tissue with a three-dimensional printer, is a relatively new field. Because no one has come up with a perfect process, every group of scientists uses a slightly different method. Jonathan Butcher’s lab at Cornell University focuses on aortic valves, hoping to someday print replacement valves for children with heart disease.

Take an image

An MRI or CT scan or other 3-D image provides the exact dimensions of the tissue that is being replaced. Ideally the tissue will fit so well that the surgeon who implants the tissue will need to do very little, if any, modification.

Generate a blueprint

Computer design software uses the image to generate a detailed, layer-by-layer file that tells the printer where to place each type of cell material. To avoid reproducing defects, an expert may need to tweak the file before printing.

Make the “ink”

Living cells — ideally the patient’s own — are mixed into cell-friendly material, such as collagen, that will make a scaffolding for cells to grow on. The type of cells depends on what they need to do (muscle cells, blood vessel cells, etc.). Scientists can include environmental cues that encourage the cells to do certain things, such as prompting fibrous tissue to attach to muscle.

The first bioprinters were jury-rigged desktop inkjet printers. Now, some labs use machines, made specifically for bioprinting, that cost up to $300,000. Cornell labs make multipurpose 3-D printers, which cost about $2,000, and modify them for bioprinting.

How bioprinting works

Bioprinting, or making living tissue with a three-dimensional printer, is a relatively new field. Because no one has come up with a perfect process, every group of scientists uses a slightly different method. Jonathan Butcher’s lab at Cornell University focuses on aortic valves, hoping to someday print replacement valves for children with heart disease.

How bioprinting works in his lab:

Print

The printer deposits the living cell material in thin layers of usually 1/2 mm or less, although different nozzles can deposit larger or smaller amounts depending on the tissue being printed. The material comes out of the nozzles as viscous liquid, about the consistency of gel toothpaste.

Solidify each layer with UV light

Each layer starts as a liquid, but the tissue needs to firm up and hold its shape before more layers land on top. This blending and solidifying is called crosslinking. Butcher’s lab uses ultraviolet light to promote crosslinking because it works almost instantly. Other labs use heat or chemicals, which require more time between layers.

Incubate the new tissue

Scientists hope to be able one day to print some types of replacement parts directly into patients’ bodies. For now, tissues must spend a few weeks maturing in a type of incubator called a bioreactor. It does a sort of test drive, pushing blood through a heart valve, for example, or stretching muscle fibers, or sending fluid through a liver.

When will humans get bioprinted parts?

No bioprinted products have been put into human trials yet, but some are much closer than others. Several experts in the field helped compile this very loose timetable:

Washingtonpost.com [en línea] Washington (USA): washingtonpost.com, 05 de diciembre de 2011 [ref. 10 de mayo de 2011] Disponible en Internet:


Experto anima a científicos y médicos a usar las redes sociales “en beneficio de sus pacientes”

1 12 2011

El director del Centre for Global eHealth Innovation de la Universidad de Toronto en Canadá, Alejandro Jadad, anima a los médicos e investigadores a utilizar las redes sociales en su práctica diaria y, aunque considera que son “la fuente de conocimiento más importante a las que pueden enfrentarse, lamenta que hasta el momento “no las están sabiendo aprovechar en beneficio de los pacientes”.

El doctor Jadad aboga por “redefinir el papel de los médicos e investigadores” en una sociedad donde la tecnología cambia de manera “aterradora pero emocionante”, afirma.

Además, ha animado a sus colegas a utilizar algunas plataformas como ‘Facebook’, donde advierte de que “hay más de 600 grupos que hablan sobre el cáncer de mama”. “La gente va allí porque tiene síntomas, quieren compartir experiencias, pero nadie les da respuestas”, se lamenta.

De igual modo, reconoce que “si se comparte la información de los estudios en la red, ‘Wikipedia’ podría ser el lugar donde encontrar la mejor información disponible sobre cáncer”.

El doctor Jadad fue pionero a la hora de responder a una consulta médica mediante el correo electrónico en 1991 “y a petición del paciente”. Desde entonces, asegura “prescribir” vídeos, hacer consultas por ‘Skype’, y “animar” a sus pacientes a utilizar el correo electrónico para comunicarse con él, algo de lo que “nunca han abusado”, asegura.

Pese a todo, reconoce que estos cambios en la relación médico-paciente suponen un dilema ético para los profesionales tanto por parte de las propias instituciones como a nivel personal. “Cuando un paciente me pide amistad en ‘Facebook’, mi hospital dice que no lo acepte, mi aseguradora también, pero al final yo lo acabo aceptando, porque mi misión como médico es aliviar su sufrimiento”, expresa.

El doctor Jadad ha concluido su ponencia recordando a los médicos que han prestado mucha atención a la batalla contra la enfermedad, al modelo diagnóstico-cura, pero se han olvidado de aprender del paciente. “Hay que hacer cosas con los pacientes, no para los pacientes”, asevera.

Telecinco.es [en línea] Madrid (España): telecinco.es, 01 de diciembre de 2011 [ref. 29 de noviembre de 2011] Disponible en Internet:

http://www.telecinco.es/informativos/sociedad/Experto-cientificos-sociales-beneficio-pacientes_0_1513649290.html