CRISIS ECONÓMICA y II: ¿OPORTUNIDAD PERDIDA?

8 07 2013

 

Agustín Bassols Borrell

Licenciado ADE por la Universidad de Barcelona

MBA FT ESADE

 

 

Las últimas semanas estamos asistiendo al retorno a nuestras vidas de la prima de riesgo, la Troika, etc…, y se vuelve a hablar de los mercados financieros y de los deberes que hemos de hacer como país, pero qué son y qué quieren los “mercados financieros”  y qué podemos hacer para plantarles cara.

Los mercados financieros, serían las personas o instituciones que canalizan miles y miles de millones de euros o dólares de un lugar a otro en el mundo buscando rentabilidad, y estarían representados principalmente por fondos varios (pensiones, inversión, soberanos, etc…), grandes bancos, algunos mega multimillonarios y otras instituciones. Su única preocupación es cobrar sus intereses  y recuperar los préstamos realizados y por lo tanto, les trae sin cuidado el desempleo, la reforma laboral, las pensiones o cualquier otro derecho o magnitud económica, siempre y cuando no perjudique su objetivo.

Este planteamiento, es absolutamente lícito en el sentido de que uno, cuando hace un préstamo, tiene todo el derecho a pedir que se le devuelva junto con los intereses del mismo. El problema viene cuando se llega al punto en el que está España desde hace unos años y que es el de no poder pagar. En este punto queda claro que el deudor ha gestionado mal su economía (en este caso el país), pero también es evidente que el acreedor ha cometido un error como es el de conceder un préstamo a alguien que, por la razón que fuera, ha llegado a una situación de insolvencia. Por lo tanto, lo lógico en un caso así sería un reparto de responsabilidades en el que el país y sus ciudadanos deben hacer unos sacrificios para reestructurar y hacer viable su economía y los acreedores, en el menor de los casos, deberían asumir unas pérdidas derivadas de una reestructuración de la deuda por haber errado en la concesión de crédito.

La sensación reinante en el país hoy en día es que solo están pagando los errores cometidos una parte de los ciudadanos del país. Es decir, solo están pagando los ciudadanos de a pie mientras que los políticos y sus entornos no han asumido ninguna responsabilidad, los bancos están siendo salvados, las instituciones del estado siguen sin ser reformadas y los acreedores están imponiendo sus condiciones en connivencia con nuestros políticos y banqueros pensando básicamente en sus intereses a corto plazo, pero sin que nuestros políticos elegidos en las urnas lleven a cabo el contrapeso que les correspondería en defensa de nuestros intereses.

Y de ahí la situación que estamos viviendo con recortes de pensiones, educación, sanidad, laborales, y muchos otros, así como con subidas de impuestos, IVA, IRPF y tasas varias que lo único que están consiguiendo es hundir cada día un poco más la economía española. Eso sí, pagando religiosamente principal e intereses de la deuda.

El problema que tenemos es que cada día que pasa, estamos perdiendo capacidad negociadora. Si hace un par de años, debíamos mucho dinero como país a bancos extranjeros (principalmente alemanes y franceses), fondos de inversión varios, etc…, implica que hace dos años, estos fondos y bancos tenían una gran preocupación por la situación de España así como un gran interés en que se recondujese la situación. Durante estos años, todos los bancos y fondos que han querido han podido ir reduciendo su exposición a la deuda soberana española, dado que se han ido poniendo parches a las diferentes situaciones complicadas que han ido apareciendo (elecciones en Italia, tramos de rescate y elecciones en Grecia, crisis de Chipre, entre otras) pero sin dar una solución definitiva al problema.

Como simple observador de a pie de la situación, veo que particulares y empresas tenían y tienen muchas deudas con los bancos españoles, que a su vez estaban y están muy endeudados con los bancos alemanes, austríacos, fondos varios y otros. Cuando las  empresas españolas y los españoles en general empiezan a tener problemas para devolver sus créditos por bajadas de ventas, despidos, etc…, les pedimos a los bancos que refinancien nuestras deudas e hipotecas y estos a su vez, al no tener ahorros en la caja, necesitan pedir refinanciación a sus acreedores, es decir, los mercados financieros externos.

Por otro lado, al estar en recesión, los ingresos del estado bajan y aparece un déficit considerable, así que también pide refinanciar su deuda y como los bancos y ciudadanos españoles ya están muy endeudados, no le queda otro remedio que hacerlo también en los mercados exteriores, así que tenemos a los bancos y el estado español pidiendo financiación fuera y con una situación de desequilibrios financieros importantes.

En esta tesitura, los mercados financieros exteriores donde se había financiado la gran burbuja española históricamente, prácticamente se cerraron para España hace dos años, a no ser que se pagasen intereses desorbitados que hubieran provocado tarde o temprano, en caso de mantenerse muchos meses,  un impago del estado.

Ante este panorama, debió haberse llevado a cabo un buen plan de viabilidad a largo plazo negociando directamente con Alemania (ha quedado claro que es quien manda en Europa), el BCE, la CE y el FMI, y en ese momento (recién llegado al gobierno Rajoy), teníamos fuerza para hacerlo dado que España ponía en riesgo el euro, y los bancos alemanes y europeos tenían muchos préstamos concedidos en España, pero no se hizo eso sino que se optó nuevamente por un parche para ganar tiempo y el Sr Draghi, también recién llegado al BCE dijo aquello famoso de “haremos lo que sea necesario para preservar el euro” e inyectó miles de millones de euros de liquidez en el mercado a un tipo de interés del 1%, que fueron a parar en gran porcentaje a los bancos españoles e italianos. En teoría, estos debían financiar la economía, pero no lo hicieron. Dado que se les dio el dinero sin condiciones, lo que hicieron en el caso de España fue tapar algunos de sus agujeros, pagar a los acreedores extranjeros y con el resto invertir / financiar al estado al 5% o más, o incluso depositarlo en el propio BCE al 0% a la espera de lo que pudiera suceder o de futuros vencimientos a atender. De los particulares y las empresas productivas, de la economía real, no se acordó nadie.

Durante estos años, la deuda soberana española históricamente en manos exteriores ha pasado a estar, cada vez más, en manos de los bancos españoles a través del mecanismo explicado anteriormente de los préstamos del BCE (después nos extrañamos de que quieran mantener la ley de hipotecas, etc…) o incluso de organismos del propio estado (supongo que muchos saben que el famosos superávit o colchón de la seguridad social está hoy invertido en un 99% en deuda del estado).

Esta situación implica que los acreedores extranjeros cada día que pasa recuperan un porcentaje mayor de su inversión y por otro lado, tienen tiempo para ir provisionando una posible pérdida y esto redunda en que cada vez tenemos menor capacidad de negociación.  Así que cada vez podrán exigirnos más sacrificios sin que podamos oponernos, aunque muchos de ellos, tal y como se está demostrando, sean contraproducentes tanto a corto como a largo plazo para nuestra economía.

En resumen, ha llegado el momento de que el Gobierno Español, de manera discreta pero firme, exija buscar una solución definitiva que evite el constante chantaje de la prima de riesgo o las demandas, día sí día también, por parte de altos funcionarios europeos, de más recortes o reformas. Es posible que una solución sea la de la Unión Bancaria, o tal vez una posible mayor capacidad de acción del BCE independiente de los dictados del Bundesbank, pero lo que es irrenunciable es saber dónde vamos y qué se nos pide para ello de cara a poder evaluar si nos interesa o no y evitar que aparezcan nuevas exigencias a medida que pasa el tiempo.


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