Diabetes mellitus. La crónica de la historia

24 12 2012

A lo largo del siglo XX las enfermedades crónicas no transmisibles han pasado de manera progresiva a ocupar los primeros lugares en cuanto a importancia sanitaria y social. La Diabetes Mellitus, la cual atribuye su nombre a los griegos Apolunio y Demetrio del siglo II a.n.e. (1) es el trastorno endocrino más común encontrándose en estos momentos entre las primeras 10 causas de muerte en el país con una tendencia al incremento de su prevalencia, proporcionalmente al envejecimiento de la población. (2)

 

 Se considera que aún no hemos realmente llegado a la prevalencia esperada de diabéticos que según estudios previos podrían alcanzar entre un 30 a 40 por 100 habitantes cuando la búsqueda activa de la enfermedad llegue a su máxima eficiencia. (3)

 

El reconocimiento de la diabetes como una enfermedad crónica que afecta a millones de personas en el mundo ha motivado la búsqueda de diversos ámbitos de atención de salud, principalmente en relación con los conocimientos, las percepciones, actitudes y temores de los pacientes en el contexto familiar y comunal. (4)

 

Es importante hacer énfasis en la educación al paciente en el consultorio, lo cual implica enseñar aspectos básicos de la diabetes, promover la modificación de conocimientos y solucionar problemas inmediatos con cambios en el marco psicológico de referencia para ayudar al paciente a aceptar su enfermedad. (5)

 

La influencia del médico en la conducta del paciente frente a la enfermedad constituye un punto cardinal, pues muchos profesionales de la salud se limitan al diagnostico y a la prescripción facultativa, dejando a un lado la valiosa herramienta de la educación (6) la que debe ser enfatizada en el consultorio médico de la familia, lo cual implica enseñar aspectos básicos de la diabetes, promover la modificación de conocimientos y solucionar problemas inmediatos con cambios en el marco psicológico de referencia para ayudar al paciente a aceptar su enfermedad. (5)

 

Por tratarse la diabetes de un padecimiento tan antiguo como la humanidad, el aspecto educacional muchas veces ha sido relegado. El tratamiento del diabético debe incluir en orden de importancia: educación, alimentación, ejercicios y medicación. Orden comúnmente invertido. El objetivo primordial es mejorar el control, evitar o disminuir las complicaciones agudas o crónicas y mejorar la calidad de vida. (7)

 

Para estos es necesaria la guía del personal sanitario, modificando actitudes en pacientes y familiares allegados, ante la enfermedad (8) educar permitirá afrontar exigencias terapéuticas con autonomía y responsabilidad pero sin menoscabar el bienestar general .(9)

 

La dinámica de interrelación que se establezca entre familiares y el individuo es uno de los factores determinantes en el control metabólico como reportará Karisson (10) cuando escribe que diabético con un modelo familiar favorable, aumenta significativamente su control ante la enfermedad. Dentro del papel del médico de familia, extensible a todos los integrantes del sistema sanitario, se encuentra como labor esencial el reconocer la influencia de los factores familiares sobre la salud y tenerlos en cuenta para el cuidado del mismo, reconociendo igualmente la influencia de los problemas del paciente en su familia. Las personas diabéticas tienen síntomas y tienen también familias. El camino entre los pacientes diabéticos y sus familias se recorre en ambas direcciones. (11)

 

Unas de las funciones esenciales de la familia la constituye el prestar apoyo a sus miembros. En el caso de aparición de una enfermedad crónica esta función adquiere singular importancia, tanto desde el punto de vista físico como emocional y gracias a ella se pueden resolver situaciones conflictivas que incluirán a su vez en el correcto control de la enfermedad. Por otra parte le permitirá proteger a la familia de situaciones disfuncionales que puedan ser desencadenadas por la aparición de la enfermedad o de sus complicaciones. (12)

 

En programas previos sobre principios educativos para los pacientes diabéticos se destacan como conclusiones la enorme importancia de contar con la colaboración familiar para lograr resultados favorables. (13)

 

La Organización Mundial de la Salud, puntualiza: la educación es una piedra angular en el tratamiento del diabético y vital para la integración del diabético a la sociedad. (14)

 

Se conoce además que a nivel mundial el costo de un paciente diabético en el tratamiento de sus complicaciones tanto agudas como crónicas es elevado. Además del deterioro de su estado psíquico y orgánico, su relación con la sociedad se empobrece en la medida que este deterioro aumenta. Conociendo las ventajas que este método educativo nos ofrece hemos sido motivados a realizar nuestro trabajo para promover la labor educativa tanto con pacientes como familiares del diabético. En estos momentos se conoce que la prevalencia de la enfermedad en el país, es hasta el año 2001 de un 25,3 por cada 1000 habitantes. (15)

 

En nuestra provincia la prevalencia durante el año 2001 fue de un 22.7 por cada 1000 habitantes cifra que ha ido en ascenso hasta alcanzar el valor en el 2004 de 30.5 por cada 1000 habitantes. En nuestro municipio, la prevalencia de diabetes en el año 2002, se comportó, para una población total de 55 280 en 1370, para un índice de 24,78 por 1000/ h; en el 2003 la población fue de 55 282, la prevalencia aumento hasta 1459 para un índice de 26,39; y en el 2004 para una población total de 55 569 la prevalencia aumentó hasta 1540, con un índice de 27,71 por cada 1000 habitantes. Según estudios previos del 50 al 80% de las complicaciones agudas pueden ser prevenidas mediante una educación adecuada, por lo que la educación diabetológica es de vital importancia en el tratamiento actual de la diabetes. (16).

 

Actualmente se recogen pocos trabajos sobre la influencia de la educación del familiar conjuntamente con la del paciente diabético en el control de la enfermedad. En nuestra opinión, la atención primaria de salud en función por la mejoría del estado de salud de la población en este grupo de pacientes, debe crear estrategias encaminadas a la educación no solo del enfermo sino de la familia y la comunidad, siempre marcando un destino final en el diabético; prevenir o retrasar los daños ya establecidos propios de la enfermedad.

 

Referencias Bibliográficas:

 

Montoro P. La diabetes y su control. Murcia: Universidad de Murcia; 1991. 
Declaración de las Américas sobre Diabetes. Panam Health Org Bull. 1996; 30 (3):261-5. 
Harrison IM, Foster DW. Diabetes mellitus. En: Issel Bacher KJ ed. Harrison´s Principal’s of Internal Medicine. 13 ed. New York: Mc Graww Hill; 2000. 
Araúz AG, Sánchez G, Padilla G, Fernández M, Rosillo M, Gosman S. Intervención educativa comunitaria sobre la diabetes, en el ámbito de la atención primaria. Rev. Panam Salud Púb. 2001; 9(3):30-4. 
Garito LL, Rueda A. Curso de educadores en diabetes. USA: Unidad de diabetes de los laboratorios Lilly. S.A; 1999. 
Lennon GM, Taylor KG, Debney, Barley C J. Knowledge, attitudes, technical competence and blood glucose control of type I diabetic patients during an after education program. Diabetic Med. 1997;7:825–32. 
Zuniga S, Islas S. Educación del paciente diabético. Rev Med IMSS. 2000; (3):187-191. 
Hiss R. The activates patients: a foce for change in diabetes health care and education. Diabetes Educ 1986; 12 (suppl): 225–23. 
García R. A dibetes education programme based on and interventive patients centred aproach: the cuban experience. West Indian Med. 1999;4B(suppl 1):1. 
Karlsson J.A. Psycosocial aspect of diseases duration and control in young adults with type I diabetes. Clin Epidemiol. 1988;41(5):435–40. 
Rodriguez Moran M, Gerrero J.F. Importance of family support in the control of glicemia. Salud Pública Méx. 1997;39:44–7. 
De la Revilla L. Conceptos, instrucciones e instrumentos de la atención familiar. Barcelona: DOYMA; 2000. 
Junta de Andalucía. Guía de atención a la salud del anciano. Andalucía: Consejería de salud; 1997. 
Moncada E. Educar en Diabetes. Barcelona: Editorial Científico Médica; 1998. 
Programa Nacional de Prevención y control de la Diabetes Mellitus. La Habana: [s.l.]; Mayo 2002. 
Domar L. A community survey of diabetes in the elderly. Diabetes Med. 1992 Nov;9 (9):860–5.

 

Autores:

 

Dra. Mayelin Fundora Gallardo, 1

Dra. Madelyn Jiménez García 2

Dra. Isdeky Milián Espinosa 3

Dra. Mabel Quintana Sosa. 4

 

¹ Dra. en Medicina. Especialista en 1er grado en Medicina General Integral. Centro trabajo Policlínico Juan Marti Pi Área Jicotea.

² Dra. en Medicina. Especialista en 1er grado en Medicina General Integral. Centro de trabajo: Polic. Juan Marti Pi Área de Jicotea.

3 Dra. en Medicina. Especialista en 1er grado en Medicina General Integral. Centro trabajo Policlínico Juan Marti Pi Área Jicotea.

4 Dra. en Medicina. Especialista en 1er grado en Medicina General Integral. Especialista en 1er grado en Medicina Interna. Profesor Instructor ISCM VC. Centro trabajo Policlínico Juan Marti Pi Área Jicotea.

 

 

Portalesmedicos.com [en línea] Cádiz (ESP): portalesmedicos.com, 24 de diciembre de 2012 [ref. 12 de junio de 2007] Disponible en Internet: http://www.portalesmedicos.com/publicaciones/articles/553/1/Diabetes-mellitus-La-cronica-de-la-historia.html


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