Dr BALCELLS: La estrategia para la salida de la crisis del sistema sanitario catalán

7 11 2011

Manel Balcells i Diaz

Director del área del conocimiento del Consorci Sanitari de Terrassa

Introducción
El sistema sanitario está en crisis. En toda Europa en general y en Cataluña muy especialmente. La crisis económica mundial repercute de forma directa en los recortes que todos los países aplican a sus sistemas de salud. La repercusión es, pero, muy diferente según el punto de partida. En EEUU el debate ha sido bien diferente. Allí ha sido un debate de modelo que se ha convertido en un instrumento de lucha política entre demócratas y republicanos. En países emergentes, naturalmente, la problemática es muy diferente, y están lejos de llegar a lo que se conoce como nuestro estado del bienestar europeo.

En nuestro caso, plenamente inmersos en la realidad europea, la crisis radica, especialmente, en la sostenibilidad de un sistema que se muestra cada día más sofisticado y tecnológico, que debe atender a una población de más edad, con pluripatologías crónicas, y que presenta mayores expectativas de vida, y sobre todo, de calidad de vida superior.En Cataluña, la infrafinanciación general y sobre todo la sanitario (1/3 del total del presupuesto de la Generalitat), conlleva que en tiempos de crisis y de recesión económica, el recorte presupuestario general afecte de una forma más cruda y evidente al sistema sanitario.

Nuestro sistema es reconocido internacionalmente por su calidad asistencial y por el gran nivel de sus investigadores y de la investigación biomédica que en general se practica. La actual falta de recursos y la presumible continuidad de la situación económica, hace que sea necesario plantear cambios no de carácter coyuntural, sino verdaderos cambios estructurales.

Hablamos, pues, de hacer un cambio de paradigma, de considerar el sistema de salud, no sólo como centro de gasto, sino, y sobre todo, como un ámbito generador de riqueza, de puestos de trabajo tan directos como indirectos, y también, como instrumento dinamizador de la nueva economía basada en las tecnologías médicas, en las spin-off procedentes de hospitales y centros de investigación, y como un sistema capaz de generar retorno económico a base de explotar el conocimiento en forma de patentes y licencias.

Algunos datos
El sistema de I + D + i catalán está al nivel internacional en cuanto al volumen de publicaciones científicas. De hecho, el 50% de todas ellas hacen referencia a la investigación biomédica. Según el Sience Citation Index (SCI), en 2006, las 1.793 publicaciones catalanas representaban el 25% de todas las del Estado español, el 2,5% del volumen europeo y el 0,9% de las mundiales. Y en cuanto a la calidad medida por el llamado Factor de impacto, el global era de 6.189, con una media por artículo de 3.4. Por tanto, Cataluña ocupa una posición ventajosa en el panorama internacional.

Por el contrario, el número de patentes generadas por este conocimiento es muy inferior en comparación con otros países europeos, y por supuesto de los EEUU. España representa el 1.4% del total de patentes solicitadas en la Unión Europea, frente al 44.1% de Alemania y del 15.4% de Francia. En 2008, por ejemplo, en Cataluña se tramitaron 75 solicitudes de patentes, se contabilizaron 22 licencias a empresas, representando esto el 38% de patentes y el 30% de licencias del conjunto del Estado español. Similar es la estadística de creación de empresas.

Nos encontramos, por tanto, ante una considerable desproporción entre la producción científica y la generación de actividad económica. El punto débil en nuestra casa, de toda la cadena de valor es, pues, la valorización y la transferencia del conocimiento.

Potencialidad de la innovación en los hospitales
En Cataluña disponemos de una red hospitalaria excelente. No sólo a nivel asistencial, sino también en producción científica. De hecho, de los 10 hospitales de todo el Estado líderes en producción científica 6 son catalanes y, además, situados en los primeros lugares. Esta gran producción y a la vez de gran nivel, pivota sobre todo en un binomio hospital-universidad a través de los institutos de investigación universitarios ubicados dentro de los grandes hospitales, donde se realiza tan investigación básica como traslacional.

Sin embargo, la innovación, todo en tecnologías médicas, en diagnóstico por la imagen, en procesos asistenciales y en gestión clínica, pivota también en el conjunto de la red hospitalaria de Cataluña, donde trabajan más de 232.000 profesionales, la mayoría de ellos, con una gran cualificación académica y larga tradición de presencia en redes internacionales.

Múltiples estudios liderados por prestigiosas escuelas de negocios, y recientemente el informe de la OCDE “Rewiews of Regional Innovation: Catalonia, Spain (2010)”, señalaba que el clúster catalán se encuentra entre los cinco a diez primeros clústers del mundo en cuanto al dinamismo de su red. Dentro del informe, se remarcaba también el gran potencial de la innovación dentro de los hospitales, con todo lo que representa de inmediatez en su aplicabilidad y posterior comercialización en el caso, por ejemplo, de nuevas técnicas diagnósticas y terapéuticas.

Este entorno favorable representa un momento de oportunidad, precisamente, para intentar reconvertir nuestro potencial en conocimiento biomédico en un retorno económico directo hacia el sistema en general, tal y como hacen diversos y conocidos países. Es aquí donde radica la clave de la implicación del sector en la salida de la crisis actual.

Cambios estructurales
Paradójicamente, en un momento de recortes presupuestarios, hay que potenciar la creación de instrumentos de transferencia tecnológica. Si sólo reducimos el gasto, sin efectuar cambios sobre todo basados en el binomio coste-eficiencia, todo será inútil. Y con el fin de introducir estos cambios, hay que innovar. Y no sólo innovar, sino implementar las mejoras tecnológicas que significan ahorro, tras un proceso de validación, y posterior valorización y comercialización.

Hay que introducir elementos de diálogo competitivo entre los compradores de tecnología (hospitales) y las empresas innovadoras (catalanas o de otras partes implantadas aquí), que permita incrementar el tejido productivo. Con elementos como la compra pública innovadora, esto es posible.

Hablo, pues, de cambios en profundidad. De cambios estructurales a medio plazo que nos permitan disponer, como hacen otros países, de unidades centralizadas de valorización de la innovación, y de comercialización de sus patentes. Hablo también de acercar el capital riesgo a los proyectos y de apalancar, si es necesario, a los mismos con dinero público, sobre todo en las fases más iniciales de desarrollo. Sin embargo, siempre seremos dependientes de las coyunturas y de las multinacionales, y sobre todo de unos presupuestos siempre restrictivos.

Propuestas de futuro
Este es un futuro que debería estar presente. El enorme potencial económico de nuestro sistema sanitario (incluso recortado) permite afrontar estos retos. De forma inmediata habría que plantear los instrumentos de valorización, después de introducir de forma progresiva la metodología de la innovación abierta en nuestros hospitales.

Hay que fomentar la emprendeduría desde la facultades de Medicina y Enfermería, desarrollar programas formativos específicos de acompañamiento por profesionales con inquietud innovadora, con ideas que pueden convertirse en proyectos. Con urgencia debe aplicarse un programa de fomento de la innovación hospitalaria y debe desarrollarse de forma tutelada en todos los centros sanitarios.

Hay que articular de forma inmediata un (o varios) fondos de capital dispuestos a financiar los proyectos en fase inicial. Hay que articular de forma organizada la participación público-privada en todos aquellos proyectos con posibilidades de llegar al mercado. Todo ello, de forma participada, financiada y urgente, con complicidad de todos los agentes económicos y sociales, y con visión internacional.

Conclusiones
Infrafinanciados económicamente, y con un sector y sistema de salud que está sufriendo recortes significativos, y que al mismo tiempo presenta grandes fortalezas en conocimiento, es la hora de convertir este sector en un sector económico emergente.

Faltan todos estos instrumentos que permitan revertir una situación suficientemente analizada por todos los expertos. Hay, en definitiva, que tener la visión de invertir en todo lo que representa la transferencia tecnológica en este sector, si queremos salir, de forma decidida y a medio plazo, de la dependencia económica de otros, crear puestos de trabajo, atraer capital y ayudar a la salida de la crisis general.

Tenemos una oportunidad. Quien esté en capacidad de trabajar en esta línea, que lo haga. Por el bien del País.


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