Dr KERDEL-VEGAS: ¿Será posible detener los estragos del Alzheimer?

3 01 2011

Dr. Francisco Kerdel-Vegas

francisco.kerdelvegas@gmail.com

www.bitacoramedica.com

No es posible pasar por alto una decisión del significado de la ley para combatir la enfermedad de Alzheimer que el Congreso de los Estados Unidos aprobó por unanimidad a comienzos del mes de diciembre de 2010. Con este proyecto se intenta combatir con éxito esta terrible enfermedad cerebral en un lapso de 10 años.

Los comentaristas más destacados hacen una analogía entre esta estrategia de la administración del presidente Obama y otras dos decisiones fundamentales en la historia reciente de los Estados Unidos, como fueron la de colocar un hombre en la luna por parte de John F. Kennedy (que efectivamente se cumplió antes del plazo acordado de una década) y la de Ronald Reagan de derrotar al comunismo (menos de un año de haber terminado su segundo período presidencial, cayó el muro de Berlin, y con él la amenaza comunista internacional).

Ese es uno de los rasgos más interesantes e impactantes de la psicología colectiva de los norteamericanos; fijarse objetivos capaces de movilizar el espíritu de los ciudadanos de esa gran nación, poniendo sus inmensos recursos humanos y económicos al servicio de una gran idea como es sin dudas el proyecto Alzheimer. En el campo de la medicina lo han logrado antes con enfermedades tan desvastadoras como la poliomielitis, y más recientemente logrando controlar el SIDA.

¿Pero por qué la enfermedad de Alzheimer? Las estadísticas son incontrovertibles; la enfermedad se ha convertido por su frecuencia y sus estragos en el problema número uno de la salud pública de los Estados Unidos. Antes que nada es preciso señalar que ya adquirió las características de una verdadera epidemia, ya que produce la muerte de 5,3 millones de ciudadanos de ese país en un año, y compromete la actividad económica de 11 millones más, dedicados a cuidar de los enfermos. El costo es astronómico y llega a más de 170 billones de dólares al año, con una proyección de alcanzar a 2 trillones de dólares en la próxima década.

Los expertos saben bien que la mejor estrategia es prevenir la enfermedad y la experiencia ganada en la batalla contra el SIDA demuestra que los 10 billones de dólares empleados por el gobierno en transformar esa enfermedad de ser un “asesino agresivo” en un padecimiento tratable, le ahorraron a la nación 1,4 trillones que se hubiesen gastado en tratar a los enfermos.

Esas experiencias positivas; esas batallas libradas y ganadas en el terreno de la salud pública, permiten a los contribuyentes estadounidenses tener calculadas esperanzas en que pueden hacerlo una vez más, aportando los ingentes recursos necesarios, sabiendo de antemano que con solo prolongar por cinco años el inicio de la enfermedad lograrían reducir en 1,6 millones el número de muertes por Alzheimer, con un ahorro de 362 millones de dólares para el año 2050.

Es a todas luces evidente que esa enorme movilización de recursos en la investigación de los secretos que abriga el cerebro humano tendrán notables consecuencias positivas en nuestros conocimientos de su funcionamiento y en el tratamiento de muchas otras enfermedades neurológicas que actualmente arruinan la vida de millones de seres humanos.

Este noble esfuerzo, como objetivo central de toda una nación, redundará en beneficio de toda la humanidad y con ello la gratitud de toda la comunidad de naciones.

¿SERÁ POSIBLE DETENER LOS ESTRAGOS DEL ALZHEIMER?

Francisco Kerdel-Vegas

francisco.kerdelvegas@gmail.com

www.bitacoramedica.com

No es posible pasar por alto una decisión del significado de la ley para combatir la enfermedad de Alzheimer que el Congreso de los Estados Unidos aprobó por unanimidad a comienzos del mes de diciembre de 2010. Con este proyecto se intenta combatir con éxito esta terrible enfermedad cerebral en un lapso de 10 años.

Los comentaristas más destacados hacen una analogía entre esta estrategia de la administración del presidente Obama y otras dos decisiones fundamentales en la historia reciente de los Estados Unidos, como fueron la de colocar un hombre en la luna por parte de John F. Kennedy (que efectivamente se cumplió antes del plazo acordado de una década) y la de Ronald Reagan de derrotar al comunismo (menos de un año de haber terminado su segundo período presidencial, cayó el muro de Berlin, y con él la amenaza comunista internacional).

Ese es uno de los rasgos más interesantes e impactantes de la psicología colectiva de los norteamericanos; fijarse objetivos capaces de movilizar el espíritu de los ciudadanos de esa gran

nación, poniendo sus inmensos recursos humanos y económicos al servicio de una gran idea como es sin dudas el proyecto Alzheimer. En el campo de la medicina lo han logrado antes con enfermedades tan desvastadoras como la poliomielitis, y más recientemente logrando controlar el SIDA.

¿Pero por qué la enfermedad de Alzheimer? Las estadísticas son incontrovertibles; la enfermedad se ha convertido por su frecuencia y sus estragos en el problema número uno de la salud pública de los Estados Unidos. Antes que nada es preciso señalar que ya adquirió las características de una verdadera epidemia, ya que produce la muerte de 5,3 millones de ciudadanos de ese país en un año, y compromete la actividad económica de 11 millones más, dedicados a cuidar de los enfermos. El costo es astronómico y llega a más de 170 billones de dólares al año, con una proyección de alcanzar a 2 trillones de dólares en la próxima década.

Los expertos saben bien que la mejor estrategia es prevenir la enfermedad y la experiencia ganada en la batalla contra el SIDA demuestra que los 10 billones de dólares empleados por el gobierno en transformar esa enfermedad de ser un “asesino agresivo” en un padecimiento tratable, le ahorraron a la nación 1,4 trillones que se hubiesen gastado en tratar a los enfermos.

Esas experiencias positivas; esas batallas libradas y ganadas en el terreno de la salud pública, permiten a los contribuyentes estadounidenses tener calculadas esperanzas en que pueden hacerlo una vez más, aportando los ingentes recursos necesarios, sabiendo de antemano que con solo prolongar por cinco años el inicio de la enfermedad lograrían reducir en 1,6 millones el número de muertes por Alzheimer, con un ahorro de 362 millones de dólares para el año 2050.

Es a todas luces evidente que esa enorme movilización de recursos en la investigación de los secretos que abriga el cerebro humano tendrán notables consecuencias positivas en nuestros conocimientos de su funcionamiento y en el tratamiento de muchas otras enfermedades neurológicas que actualmente arruinan la vida de millones de seres humanos.

Este noble esfuerzo, como objetivo central de toda una nación, redundará en beneficio de toda la humanidad y con ello la gratitud de toda la comunidad de naciones.


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