Dr HERRERO: Nuevos actores implantan la tele-medicina

5 03 2012

Javier Herrero Jover, MD, PhD

Presidente de Alma IT Systems

Hace tiempo presentíamos que las TIC modificarían de una forma importante la sanidad  pero no ha sido hasta que las grandes compañías de telecomunicaciones han aparecido como nuevos actores, que dicho cambio no se ha podido materializar. Este cambio aporta en primer lugar una optimización tanto de recursos como de tiempos,  una generalización o globalización, palabra muy actual y una personalización de la sanidad.  La razón es muy simple, no podíamos implantar soluciones tecnológicas globales a distancia  si no teníamos una  transmisión de datos potente,  eficaz y segura.

Telemedicina, tele-asistencia, tele-cirugía, tele-diagnóstico, tele-méntoring, eran conceptos muy atractivos, pero sin la garantía de su transmisión, en algo tan importante como la salud, era impensable su implantación. Teníamos el concepto, la demanda, las necesidades, incluso parte de la tecnología, y ahora, gracias a estos nuevos actores,  tenemos el canal, tanto por su seguridad, como por el volumen de transmisión.

Hablaba  de optimización, generalización y personalización. Empecemos por el primer concepto,  el abaratamiento,  factor  tremendamente importante en los tiempos que vivimos y pensemos para comprenderlo,  en un hecho sanitario banal y otro vital. En el primero, pensemos en  un paciente con una lesión cutánea que acude a su médico de cabecera, una vez valorada la lesión, deberá remitirlo al especialista en Dermatología el cual lo diagnosticará y tratará.  Alguien, un administrativo, registrará dos citas, hay dos médicos involucrados y el paciente ha requerido dos desplazamientos y dos permisos laborales. La implantación de sistemas de tele-diagnóstico en los centros de salud, permiten remitir la historia clínica y la imagen de la lesión al especialista, quien directamente valora y recomienda un tratamiento de una forma inmediata, planteando en ese momento un criterio de actuación adecuado y simple.

En el lado opuesto de gravedad, pensemos en un ictus cerebral de un paciente que vive en una población periférica, donde el profesional de urgencias, debía remitir al paciente a un centro especializado donde era valorado y en su caso tratado.  El desplazamiento, el trastorno familiar y la sobrecarga del centro de referencia pueden evitarse con sistemas de tele-diagnóstico donde el paciente es valorado en el hospital de referencia sin que  haya sido movilizado del hospital  periférico.   Si la indicación terapéutica es médica, será tratado in situ  sin necesidad de movilizarlo. La inversión e implantación en TICS no debe ser vista como un gasto ni siquiera como una inversión  ya que  su implantación  provoca  rápidamente  un abaratamiento.

¿Por qué hablo de generalización?  La implantación de las TIC en el caso que nos ocupa, la telemedicina  permite ofrecer soluciones que ayer únicamente estaban al servicio de los pacientes cercanos a los centros de excelencia y hoy día ya pueden ofrecerse  al resto de la comunidad.  Debemos reconocer que un paciente  alejado de los centros de alta especialidad, recibía una atención más  deficitaria ya que ni en dichos hospitales estaban los mejores especialistas ni dichos hospitales estaban dotados de los últimos avances. Hoy, gracias a la garantía de transmisión de datos que permiten estas empresas de telecomunicación y la implantación de las TELE, dichos pacientes de la periferia, pueden tener un trato similar y homogéneo. Por todo ello, la implantación de las TIC, provoca el cambio del paradigma, hoy todos los pacientes pueden beneficiarse de todos los avances.

Finalmente, si pensamos en aquellas enfermedades complejas, o evoluciones tortuosas de una patología determinada, el empleo de las TELE, permiten rápidamente a un profesional consultar o remitir las exploraciones al sub-especialista y a éste que precisa del conocimiento de la experiencia, reunir  los casos que se producen fuera de su entorno.

En poco tiempo, como nos pasa con las TIC en nuestra cotidianeidad,  el teléfono, el GPS del coche, por ejemplo, pensaremos como podíamos atender a los pacientes sin las tecnologías.