Curing arthritis in mice

11 08 2014

With a new therapeutic product, researchers have managed to cure arthritis in mice for the first time. The scientists are now planning to test the efficacy of the drug in humans.

 

Rheumatoid arthritis causes inflammation of multiple joints, such as the knee joint, as shown here. (Photo: istock.com / Raycat)

Rheumatoid arthritis causes inflammation of multiple joints, such as the knee joint, as shown here. (Photo: istock.com / Raycat)

Rheumatoid arthritis is a condition that causes painful inflammation of several joints in the body. The joint capsule becomes swollen, and the disease can also destroy cartilage and bone as it progresses. Rheumatoid arthritis affects 0.5% to 1% of the world’s population. Up to this point, doctors have used various drugs to slow or stop the progression of the disease. But now, ETH Zurich researchers have developed a therapy that takes the treatment of rheumatoid arthritis in mice to a new level: after receiving the medication, researchers consider the animals to be fully cured.

 

The drug is a biotechnologically produced active substance consisting of two fused components. One component is the body’s own immune messenger interleukin 4 (IL-4); previous studies have shown that this messenger protects mice with rheumatoid arthritis against cartilage and bone damage. ETH scientists have coupled an antibody to IL-4 that, based on the key-lock principle, binds to a form of a protein that is found only in inflamed tissue in certain diseases (and in tumour tissue).

 

Localised drug delivery

“As a result of combination with the antibody, IL-4 reaches the site of the disease when the fusion molecule is injected into the body,” says pharmacist Teresa Hemmerle, who has just completed her dissertation in the group of Dario Neri, a professor at the Institute of Pharmaceutical Sciences. Together with Fabia Doll, also a PhD pharmacist at ETH, she is the lead author of the study. “It allows us to concentrate the active substance at the site of the disease. The concentration in the rest of the body is minimal, which reduces side-effects,” she says.

 

The researchers tested the new fusion molecule, which they refer to as an ‘armed antibody’, in a CTI project together with the ETH spin-off Philochem. They used a mouse model in which the animals developed swollen, inflamed toes and paws within a few days. Among other things, the researchers studied the fusion molecule in combination with dexamethasone, a cortisone-like anti-inflammatory drug that is already used to treat rheumatoid arthritis in humans. The researchers started treating each mouse as soon as they began showing signs of the disease in the form of swollen extremities.

 

Clinical trials in the next year

When used separately, the new fusion molecule and dexamethasone managed only to slow the progression of the disease in the affected animals. In contrast, the typical signs of arthritis, such as swollen toes and paws, disappeared completely within a few days when both medications were administered at the same time. Concentrations of a whole range of immune messengers in blood and inflamed tissue, which are changed in rheumatoid arthritis, returned to their normal levels. “In our mouse model, this combined treatment creates a long-term cure,” says Hemmerle, who, since completing her dissertation, has been working at Philochem, where she continues the project.

 

Based on the promising results from the animal model, Philochem is currently preparing to test the new drug in clinical trials on people suffering from rheumatoid arthritis. According to the researchers, these tests will begin in the next year.

 

Literature reference

Hemmerle T, Doll F, Neri D: Antibody-based delivery of IL4 to the neovasculature cures mice with arthritis. PNAS, online publication 4 August 2014, doi: 10.1073/pnas.1402783111

 

 

 

Ethz.ch [en línea] Zurich (SUI): ethz.ch, 11 de agosto de 2014 [ref. 06 de agosto de 2014] Disponible en Internet: https://www.ethz.ch/en/news-and-events/eth-news/news/2014/08/curing-arthritis-in-mice.html



Diagnóstico mediante Bacterias probióticas magnéticas

13 03 2014

Científicos de la Universidad de Granada desarrollan por primera vez en el mundo unas bacterias magnéticas que, al ser incluidas en la comida e ingeridas, ayudan a diagnosticar enfermedades digestivas, como el cáncer de estómago.

Los investigadores han incorporado partículas magnéticas a unas bacterias (probióticos) que se encuentran en muchos alimentos. El comportamiento de estos “probióticos magnéticos” se asemeja al de unas bacterias magnéticas que existen en la naturaleza pero que resultan muy difíciles de obtener en gran cantidad y no han sido empleadas nunca en humanos.

 

Las bacterias magnéticas artificiales son bacterias probióticas rodeadas de miles de nanopartículas magnéticas de óxido de hierro. Estas bacterias son imanes vivos que se alinean siguiendo un campo magnético externo. Esto hace que tengan muchas aplicaciones como fármacos magnéticos en Medicina.

Las bacterias magnéticas artificiales son bacterias probióticas rodeadas de miles de nanopartículas magnéticas de óxido de hierro. Estas bacterias son imanes vivos que se alinean siguiendo un campo magnético externo. Esto hace que tengan muchas aplicaciones como fármacos magnéticos en Medicina.

 

Científicos de la Universidad de Granada han logrado crear bacterias magnéticas artificiales, que podrían incluirse en alimentos y ayudar, al ser ingeridas, a diagnosticar enfermedades del sistema digestivo, como el cáncer de estómago. Este importante hallazgo científico supone la primera vez a nivel mundial que un alimento es empleado como fármaco natural y ayuda a diagnosticar una enfermedad.

Los investigadores, pertenecientes al grupo de Bionanopartículas Metálicas (Bionanomet) del departamento de Química Inorgánica y al Instituto de Biotecnología de la UGR, han desarrollado este trabajo en colaboración con la empresa BIOSEARCH SA. Los resultados de esta investigación han sido publicados en el último número de la revista Advanced Functional Materials.

Para diseñar estas bacterias magnéticas artificiales, los científicos se inspiraron en unas bacterias que existen en la naturaleza (magnetobacterias), que producen en su interior, de manera natural, unos pequeños imanes que les sirven fundamentalmente como sistema de orientación, esto es, a modo de brújula interna.

 

Aplicaciones biomédicas

 

Estas bacterias magnéticas artificiales podrían emplearse en aplicaciones biomédicas, ya sea para obtener imágenes de resonancia magnética y poder diagnosticar o para calentar células malignas mediante hipertermia magnética y así curar enfermedades como el cáncer.

Esta nueva tecnología, que ha sido patentada por la empresa BIOSEARCH SA, se encuentra en fase experimental y permitiría el uso de estas bacterias probióticas, de uso habitual en alimentación, para el diagnóstico y tratamiento de tumores así como suplemento alimenticio de hierro.

Este proyecto se ha desarrollado en el marco de un proyecto subvencionado por la Agencia de Innovación y Desarrollo de Andalucía (IDEA) de la Junta de Andalucía, y ha culminado en el registro de una patente sobre esta novedosa tecnología y sus aplicaciones y en una primera publicación en una de las revistas de mayor impacto en el área de materiales aplicados.

 

Referencia bibliográfica:

Artificial Magnetic Bacteria: Living Magnets at Room Temperature
Miguel Martín, Fernando Carmona, Rafael Cuesta, Deyanira Rondón, Natividad Gálvezand José M. Domínguez-Vera. 
Advanced Functional Materials. 2014
 DOI: 10.1002/adfm.201303754

 

Contacto:

José Manuel Domínguez Vera

Departamento de Química Inorgánica de la UGR

Teléfono: 958 248 097

Correo electrónico: josema@ugr.es

 

 

Canalugr.es [en línea] Granada (ESP): canalugr.es, 13 de marzo de 2014 [ref. 07 de marzo de 2014] Disponible en Internet: http://canalugr.es/ciencia-y-tecnologia-de-la-salud/item/71399-crean-artificialmente-unas-bacterias-magnéticas-que-a��conviertena��-los-alimentos-en-fármacos-naturales



Procesamiento de imágenes digitales basado en funcionamiento del sistema inmunitario

8 10 2012

Usando a la naturaleza como modelo, un grupo de científicos con participación mexicana, han creado un algoritmo que optimiza el procesamiento de imágenes digitales.

algoritmo que optimiza procesamiento imágenes digitales

Las primeras aplicaciones de esta técnica involucran a la medicina. (Foto: Volker Brinkman/PLoS Phatogens )

 

Imitando el funcionamiento del sistema inmune del hombre, un grupo de científicos con participación mexicana han optimizado el análisis de imágenes por computadora, utilizando un tipo específico de instrucciones conocidas como Algoritmo de Sección Clonal (ASC).

El sistema inmune crea barreras contra organismos invasores. Primero detectan al agente externo para reconocerlo. A continuación los anticuerpos se multiplican con la información obtenida y atacan al antígeno.

Haciendo una analogía los investigadores optimizaron la lectura de imágenes. El antígeno sería el problema a resolver y los anticuerpos las posibles soluciones, aclara el artículo publicado en Mathematical Problems in Engineering.

De este modo el ASC crea aleatoriamente posibles soluciones que empaten con los problemas que se deben enfrentar, si hay éxito se crean clones que se van mejorando para atacar el inconveniente. En caso contrario se propone otra solución.

Este algoritmo funciona como una serie de instrucciones que resuelven problemas matemáticos, para detectar y clasificar las características más relevantes y con mayor información de los píxeles que conforman a la imagen.

“La segmentación de imágenes, que pertenece al área conocida como visión por computadora, es uno de los problemas más difíciles que hay, en la práctica se le considera incluso intratable porque no existe un algoritmo computacional sencillo para resolverlo”, afirmó Juan Humberto Sossa Azuela, coautor del estudio y miembro de la Academia Mexicana de Ciencias

“Una de las ventajas que tiene usar el cómputo bioinspirado (como el ASC) es que permite resolver problemas de una manera mucho más rápida, de manera más eficiente y a un menor costo”, afirmó el investigador del Centro de Investigación en Computación del IPN.

El experto y su equipo de trabajo llevan varios años desarrollando una amplia variedad de sistemas computacionales bioinspirados, pero relativamente poco tiempo el AIC y su aplicación en el análisis de imágenes digitales.

El análisis de imágenes médicas es una de las primeras aplicaciones desarrolladas por el especialista y su equipo de trabajo, por ejemplo, de fotografías de pequeñas muestras de sangre llamadas frotis.

De acuerdo con los resultados de las primeras pruebas experimentales del investigador, es posible detectar fases tempranas de la leucemia linfoblástica, un tipo de cáncer en el que la médula ósea produce un exceso de linfocitos.

 

Eluniversal.com.mx [en línea] México (MEX): eluniversal.com.mx, 08 de octubre de 2012 [ref. 25 de septiembre de 2012] Disponible en Internet: http://www.eluniversal.com.mx/articulos/73691.html



Principales avances médicos gracias a la convergencia entre biología y tecnología

5 01 2012

En el campo de la salud se está dando una cada vez mayor convergencia entre biología y tecnología. ¿Se imagina un futuro en el que su médico sea una máquina? ¿O en el que se puedan imprimir riñones o huesos de repuesto? ¿Prótesis robóticas, celulares que controlan nuestros niveles de azúcar o realidad aumentada para detectar, por ejemplo, un cáncer de piel?

Aunque muchas de estas tecnologías están todavía en pañales, se sorprendería al saber cuán cerca estamos de emplear algunos de estos recursos en medicina y cómo éstos revolucionarán los tratamientos médicos en la próxima década. Contenido relacionado Una impresora 3D para regenerar huesos Celulares para descubrir si una medicina ha sido falsificada El iPhone, ¿el nuevo estetoscopio?

¿Adiós a los médicos… Humanos?

Algunos recordarán aquella máquina que escaneaba la salud de los protagonistas de Viaje a las estrellas. Fue precisamente al ver esta serie de ciencia ficción que a Walter Brouwer, uno de los fundadores de la compañía Scanadu, se inspiró para plantear la fabricación del Medical Tricorder.

Estamos hablando de Inteligencia Artificial, toda esa serie de programas que piensan y llegan a conclusiones a partir del procesamiento y contraste de datos.

El concepto es elaborar un dispositivo capaz de obtener diversos datos del paciente (como la presión arterial o la presencia de infecciones a partir del análisis de la sangre o la saliva) y que a partir de ellos elabore un diagnóstico y diseñe un tratamiento.

La Fundación X-PRIZE propuso un premio de US$10 millones para quién desarrolle esta tecnología. Ya hay una decena de empresas trabajando en un modelo y el objetivo es que esté disponible comercialmente en tres o cinco años.

Por su parte, otros programas inteligentes como Siri de Apple y Watson de IBM ya se están incorporando al mundo de la medicina.

Combinados con los sistemas de computación en nube, pueden convertir nuestros celulares en médicos personales en potencia.

Imprimiendo riñones

Las impresoras 3D, cada vez más asequibles, van a dar mucho que hablar en muchas áreas, pero en medicina podrían ser particularmente revolucionarias. Si un paciente ha perdido una pierna, estas máquinas podrían escanear el miembro seccionado y elaborar una prótesis que se ajuste a la medida y color de piel del paciente.

Pero el concepto va muchísimo más allá y podría poner fin al drama de aquellos pacientes que necesitan un transplante de órganos.

La idea es sustituir la “tinta” que emplean estas máquinas por células madre para fabricar riñones, hígados o corazones, utilizando el ADN del paciente, lo que evitaría rechazos. Estamos hablando de la bioimpresión y no es un concepto nuevo.

Hace años que se viene planteando esta posibilidad, pero sólo recientemente parece estar, nunca mejor dicho, materializándose.

En marzo de 2011, el investigador Anthony Atala, del Instituto de Medicina regenerativa Wake Forest en Estados Unidos, sorprendió a un auditorio entero durante una conferencia al imprimir un riñón en vivo y en directo.

Cierto que el riñón no era funcional, pero estaba hecho de tejido humano.

Hospital líquido

Jorge Juan Fernández, director del área de EHealth y Salud 2.0 en el clic Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona, es impulsor del primer “hospital líquido” de España, proyecto que pretende que los hospitales trasciendan virtualmente sus muros para interactuar tanto con el paciente como con el resto de la comunidad médica.

Esto lo hace a través de diversos recursos de internet, desde cuentas en Facebook en donde, por ejemplo, se ofrecen consejos de salud, páginas donde se recopilan publicaciones recientes en el campo de la medicina, o cuentas de Twitter con vínculos a videos de conferencia orientadas a padres preocupados por el control de la salud de sus hijos.

La oferta de información digital del Hospital Sant Joan de Déu es amplia y trasciende continentes.

En 2010 empezó a retransmitir tanto a España como a América Latina un Webcast (retransmisión en directo a través de internet) con cursos y jornadas de formación para médicos y enfermeras, que permite seguir los cursos en tiempo real o en diferido.

En cuanto al paciente, señala Fernández, con las redes sociales éste se convierte en una especie de “corresponsal de la salud”, participando aportando información, o su opinión, e interaccionando de forma distinta con el médico.

Hace años que el concepto de hospital líquido se viene extendiendo en Estados Unidos.

En este país, 575 centros ya poseen una cuenta de Youtube, 1.068 tienen una cuenta en Facebook, 814 en Twitter y 149 publican blogs, según ebennett.org, página de información sobre redes sociales para centros de salud.

En ese país, hace años que funcionan con éxito sociales como clic PatientsLikeme (pacientes como yo) o clic CureTogether (Curémonos juntos), donde pacientes con dolencias similares comparten sus experiencias o conocimientos, e incluso donde se pueden impulsar campañas de clic crowdsurcing (tercerización masiva).

Sensores y aplicaciones

En el último año hemos visto un auge de aplicaciones para teléfonos inteligentes y la medicina no está exenta de ellos.

Muy pronto podremos controlar nuestra salud usando nuestros celulares.

Imagínese la situación: un teléfono que accede a nuestro registro médico, que controlar tu ritmo cardíaco y envía los datos a la nube para que los vea el médico.

Ya son muy populares, sobre todo en Estados Unidos, aplicaciones como Fitbit o Jawbone UP, que nos ayudan a mantenernos en forma.

Al final, estas aplicaciones se convierten en lo que comentábamos al inicio de este artículo, una especie de máquina que escanea el estado de nuestra salud y que automáticamente elabora un diagnóstico o tratamiento.

Un recurso, que podría tener una gran repercusión sobre todo en países en desarrollo, con escaso acceso a servicios de salud.

Aparte del celular, expertos en electrónica también están desarrollando toda clase de sensores. Aparatos cada vez más pequeños y baratos que podrán medir nuestra temperatura o presión y transmitir esos datos por Internet.

La delgada línea entre lo humano y lo robótico

“Son tecnologías que se mezclan con la biología. Esto irá cada vez a más y ahí vendrá el debate sobre el límite entre lo humano y la máquina”, explica Fernández.

Se refiere a la elaboración de implantes ortopédicos biónicos, como los que lleva el deportista sudafricano clic Oscar Pistorius, corredor que practica este deporte con una especie prótesis con forma de guadaña.

Pero también destaca la aparición de los primeros exoesqueletos, que quizás podrían en un futuro hacer caminar a las personas parapléjicas.

Son exoesqueletos robóticos que detectan los impulsos nerviosos emitidos por el cerébro hacia los músculos.

De he hecho, trascendiendo el mundo de la medicina, Estados Unidos está invirtiendo millones en el desarrollo de exoesqueletos mecánicos para unidades de Marines, con el fin de aumentar su rendimiento.

Bbc.co [en línea] Londres (Reino Unido): bbc.co, 5 de enero de 2012 [ref. 4 de enero de 2012] Disponible en Internet:

http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2012/01/120104_tecnologia_medicina_futuro_aa.shtml



Piel electrónica para medir constantes vitales

15 08 2011

La frontera entre la electrónica y la biología empieza a hacerse borrosa, según un equipo de ingenieros y científicos que ha desarrollado una piel artificial electrónica con enorme potencial en aplicaciones médica. Cargado de diferentes tipos de sensores, el parche de piel artificial, que se pega a la natural como un tatuaje temporal, se ha ensayado ya con éxito para medir la actividad eléctrica del corazón, del cerebro y de músculos. Su aplicación para sustituir los incómodos electrodos y cables que se utilizan para el diagnóstico y seguimiento cardíaco, parece evidente, pero las puertas que abre esta nueva piel artificial electrónica son enormes: los investigadores apuntan, por ejemplo que podrán construir sensores para medir la actividad cerebral en condiciones normales, sin recurrir a los aparatos equipos que se utilizan ahora, lo que permitirá investigar realmente cómo funciona el cerebro cuando la persona hace su vida normal. También se podrían hacer pieles sensibles para prótesis de extremidades amputadas o transmisores que, pegados a la garganta, faciliten la comunicación de personas con lesiones que limiten su capacidad de hablar. John A. Rogers, Dae-Hyeong Kim y el resto de los autores de este avance, explican cómo lo han hecho y los resultados de sus primeros ensayos en la revista Science.

“Nuestro objetivo era desarrollar una tecnología electrónica que se integrase en el piel de forma que fuera mecánica y fisiológicamente invisible para el usuario”, comenta Rogers en un comunicado de la National Science Foundation que ha financiado la investigación, junto con la Fuerza Aérea de EE UU y el Departamento de Energía. Su solución integra dos mundos contrapuestos: la rigidez y dureza habituales de los objetos electrónicos y la elasticidad y la ligereza de los biológicos.

Esta piel electrónica es cómoda, fácil de usar y eficaz, gracias a sus propiedades mecánicas que se adaptan bien a la piel natural, por lo que resulta cómoda para la persona que la lleva pegada, en comparación con los aparatosos electrodos recubiertos de gel habituales. Tiene el grosor de un cabello humano y está hecha fundamentalmente de un polímero con flexibilidad similar a la de la silicona de las fundas de los pequeños aparatos electrónicos. La estructura de capas permite integrar componentes electrónicos, bobinas, semiconductores y aislantes, antenas inalámbricas e incluso minipaneles solares. Los filamentos tienen una configuración de serpentina de manera que se estiran y arrugan (como la piel natural) sin resultar dañados. Los parches de esta piel se adhieren al cuerpo sin pegamento alguno, sencillamente por la atracción natural de moléculas de la misma sustancia, y parecen tatuajes temporales (incluso se puede esconder bajo uno). Y se pueden poner en cualquier parte del cuerpo sin producir irritaciones de la piel.

No es la primera piel artificial que se desarrolla, recuerda Zhenqiang Ma, experto de la Universidad de Wisconsin. Se han hecho materiales de este tipo sobre todo para robots que, con sensibilidad en las manos, sean capaces de agarrar objetos con fuerza acompasada a sus características, es decir, el famoso reto para las máquinas de coger un huevo. Estas soluciones tecnológicas se pueden aplicar también para dotar de sensibilidad a las prótesis de manos y pies. Pero la piel de Rogers (Universidad de Illinois en Urbana-Champaign) y sus colegas “es un avance conceptual importante en la electrónica que una persona puede ponerse y llevar prácticamente sin notarlo”, dicen los investigadores.

Ellos han probado su piel electrónica en voluntarios y han comprobado que funciona 24 horas o más en el brazo, en el cuello, en la frente, en las mejillas y en la barbilla. En sus experimentos registraron la actividad eléctrica generada en los músculos de las piernas y luego comprobaron que las señales captadas con la nueva piel coincidían con las tomadas simultáneamente mediante equipos convencionales de electrodos. En uno de los ensayos colocaron un parche de piel electrónica en la garganta de una persona y el sensor pudo distinguir los movimientos musculares cuando hablaba, lo que abre la posibilidad de utilizar esta tecnología para ayudar, por ejemplo, a pacientes con lesiones de laringe.

Los investigadores explican los planes que tienen para desarrollar su tecnología, que apenas ha dado sus primeros pasos. Se van a centrar, de momento, en mejorar las prestaciones de comunicaciones inalámbricas y en la alimentación eléctrica. En la vertiente clínica, van a explorar nuevas aplicaciones como los cuidados de niños recién nacidos. Pero están ya mirando más lejos y piensan, por ejemplo, que podrán incorporar microfluidos a la piel electrónica para tratamientos de quemados y para potenciar la cicatrización de heridas.

ARTÍCULO VALIDADO POR LA SRA. ALBA CALLS

Elpais.com [en línea] Madrid (España): elpais.com, 15 de agosto de 2011 [ref. 11 de agosto de 2011] Disponible en Internet:

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Piel/electronica/medir/constantes/vitales/elpepusocsal/20110811elpepusoc_8/Tes



Los emprendedores biotecnológicos con mayor proyección de España

16 06 2011

¿Puede una empresa de tres personas ser capaz de fabricar el material científico con el que se investiga en regeneración de tejidos vivos? ¿O un grupo de cuatro personas haber desarrollado un robot aéreo encargado de solucionar el problema que plantean las aves en los aeropuertos, vertederos o plantaciones agrícolas? Suena a ciencia ficción, y a proyectos empresariales más propios de grandes multinacionales en I+D+i que de micropymes españolas con apenas tres años de vida.

Pero lo cierto es que España cuenta con un nutrido tejido de emprendedores del sector biotecnológico que “no sólo es puntero, sino también numeroso”, en palabras de Emilio Muñoz, presidente del comité científico de Asebio, la patronal de este sector. “Tenemos avances punteros en numerosas áreas: neurociencias, agrícola, industrial, alimentación…”. ¿Conclusión? Que España parece poseer una buena cantera de emprendimiento biotecnológico. Sirven varios datos para ilustrarlo. El primero, que es un sector que mueve más de 50.000 millones. El segundo, que el 88% de las compañías que operan en él tiene una vertiente internacional. Y el tercero, que “el número de personal en I+D en biotecnología alcanzó los 6.841 profesionales en 2009, el 6,86% más que el año anterior. En cuanto al empleo total en las empresas con actividades relacionadas con la biotecnología, alcanzó las 148.648 personas en 2009, un 37,2% más”.

Hay ideas, hay talento… y también hay reconocimiento. De hecho, en la edición de este año de los Premios Emprendedor XXI, organizados por La Caixa y cootorgados por el Ministerio de Industria, que cada año escogen los mejores proyectos de emprendimiento de cada comunidad autónoma, la biotecnología ha tenido un lugar destacado. Empresas recién creadas de menos de diez empleados son capaces de desarrollar proyectos punteros a nivel internacional dentro de su actividad. A continuación, algunos de los mejores proyectos de emprendimiento biotecnológico de España.

Ebers
Con menos de dos años de vida y tan sólo tres empleados en nómina, Ebers se dedica a fabricar “instrumental científico para investigación en ingeniería y tejidos“, según explica Pedro Moreo, uno de sus fundadores. “Dentro de unos años se espera que se puedan regenerar tejidos y órganos, y nosotros nos encargamos de proporcionar material para esas investigaciones”.

Es decir, que una pequeña compañía aragonesa participa como proveedor en el reto de desarrollar tejidos y órganos in vitro que puedan utilizarse para reemplazar otros que estén dañados o hayan dejado de ser funcionales. ¿Cómo puede una compañía tan reciente (se fundó a finales de 2009) y tan pequeña competir en el área de la ciencia de frontera? “Somos las pequeñas las que desarrollamos estas cosas. Luego, cuando los proyectos maduran, es cuando entran las grandes corporaciones y te compran”.

El de Ebers ha sido el proyecto de emprendimiento que ha ganado el premio EmprendedorXXI en Aragón, dentro de la categoría emprendesXXI, destinada a sociedades de reciente creación. “Lo más difícil para nosotros es el tema de las ventas, porque somos científicos de formación, no comerciales”, incide Moreo, para quien “el tema de la financión no es el aspecto que más nos limita, porque yo siempre digo que una buena idea siempre encuentra financiación”.

Desde Asebio inciden en que, a pesar de que “el capital riesgo español no suele invertir grandes cantidades en biotecnológicas españolas y no hay créditos bancarios porque en España el sector financiero no entiende de innovación”, como apunta Emilio Muñoz, existen programas públicos para incentivar la puesta en marcha de este tipo de compañías. “El Ministerio de Ciencia e Innovación ha dicho que a lo largo deeste año, a través de diferentes programas, destinará 280 millones de euros al sector de la salud, con especial énfasis en el ámbito de la I+D+i biofarmacéutica”.

Bird Raptor
Imagine que se encuentra a pie de pista en un aeropuerto y, al mirar hacia arriba, se encuentra un pájaro robotizado volando en círculos. ¿Un robot con forma de pájaro? Parece sacado de una película futurista, pero eso es lo que han creado en Bird Raptor Internacional, otra de las micro- pymes punteras en emprendimiento biotecnológico.

Es como un espantapájaros adaptado“, resume Víctor García, una de las cuatro personas que componen la empresa. “La creamos en 2008, a partir de los estudios del ornitólogo Paolo Iori, que no entendía cómo es posible que todavía se utilice la cetrería tradicional para espantar aves en los aeropuertos “. García se refiere así al empleo de halcones amaestrados en las pistas de vuelo para erradicar las poblaciones de aves que puedan afectar a las aeronaves. ¿Y qué fue lo que planteó Bird Raptor Internacional? Algo tan futurista como un robot. “Es un proyecto que combina aeronáutica, industria y medio ambiente”. En realidad se trata de un pájaro robotizado eléctrico que imita un azor para causar un efecto disuasorio en gaviotas, palomas o estorninos.

“Tenemos unos 45 robots por todo el mundo: Perú, Colombia, Israel, Costa Rica y también en España e Italia. Nosotros proveemos a los aeropuertos, vertederos y piscifactorías el aparato y la formación necesaria para manejarlo. A la larga es más rentable que utilizar halcones, porque lo puedes tener volando siempre que te haga falta”.

A diferencia de Moreo, de Ebers, García sí considera que la financiación es un obstáculo muy profundo para el emprendimiento biotecnológico a pequeña escala. “Los bancos no te financian salvo que te hipoteques tú. Tuvimos suerte de encontrar un business angel y también conseguimos apoyos de Enisa y una subvención del Gobierno de Baleares”. En su opinión, “los tres primeros años son los más complicados, y más cuando tus clientes están repartidos por todo el mundo, porque tienes que viajar mucho y los gastos comerciales se disparan”.

García está convencido de que “si los inversores, los bancos y el capital riesgo fueran a por los proyectos de pequeñas empresas, se verían nichos de mercado muy interesantes”. Y es que para este emprendedor, existe una importante base de capital humano capaz de desarrollar proyectos punteros en el área de la biotecnología sin requerir grandes estructuras empresariales.

Por ello, sobrevuela el temor de una posible fuga de talento hacia otros mercados. “En Estados Unidos, por ejemplo, los bancos sí te financian con cargo a la viabilidad que presentes de tu proyecto, no de las garantías personales”, apunta.

Desde Asebio, el presidente de su comité científico apostilla que “es una pena ver cómo buenos profesionales que han estudiado aquí se marchan a otros países con más oportunidades y mejores sueldos. Esperemos que la cultura de la innovación se implante de una vez por todas en España y se generen oportunidades atractivas para los bioemprendedores, lo que supondría la creación de muchas más empresas de base tecnológica”.

AlphaSip
Algunos emprendedores del área biotecnológica creen que ser pequeños no tiene por qué ser una desventaja, siempre y cuando se compense con “ser ágiles”, como apunta Miguel Roncalés, consejero delegado de AlphaSip, otra micropyme zaragozana que, con siete empleados en nómina, se dedica a producir biosensores nanoelectrónicos para diagnósticos médicos. En esta búsqueda de la agilidad, los idiomas son fundamentales: “En nuestra oficina se habla inglés, francés y castellano. Esta capacidad para colaborar internacionalmente nos hace francamente competitivos”.

Gracias a esta capacidad, la compañía trabaja con el Centro Nacional de Microelectrónica de Barcelona (CNM), con el Departamento de Microfluídica de la Unviersidad de Zaragoza y con el Departamento de Química Analítica de la Universidad Complutense de Madrid dentro de España. En Europa colabora con el Instituto Alemán Fraunhofer Institut y el Laboratorio de Fotónica y Nanoestructuras de Francia, a la par que colabora con grandes empresas de semiconductores francesas, alemanas y holandesas, según cuentan sus responsables. El principal hito de la empresa, hasta la fecha, es un dispositivo orientado a la monitorización de pacientes con problemas cardíacos. “Los grandes laboratorios con los que estamos hablando están francamente interesados. De la misma manera lo están los hospitales y los médicos con los que estamos validando nuestros productos”.

¿Cuál es el mayor problema que ha encontrado esta micropyme, que cuenta con menos de dos años de vida? “Lo más complicado es, sin lugar a dudas, levantar puentes de conexión entre el mundo empresarial y el científico. Como es lógico, los científicos tienen una forma de trabajar acorde a su formación. En el mundo empresarial, más centrado en los resultados económicos, tenemos otra forma de funcionar”.

En lo que respecta a la búsqueda de financiación, Roncalés cree que los concursos de emprendedores constituyen una buena oportunidad. Ellos han sido otro de los ganadores del premio EmprendedorXXI, un galardón que “ya nos está abriendo puertas a financiación, puesto que estamos al habla con business angels de Iese, así como con el fondo de Capital Riesgo de la Caixa. El hecho de ser premiados también nos está dando notoriedad, dado que el acceso a la información gracias a Internet es ya instantáneo”.

Agnitio
Ampliando el espectro del número de empleados, pero sin dejar de salir del nicho de la pequeña empresa, se encuentra Agnitio, una sociedad de 25 empleados que el año pasado facturó más de 2,7 millones de euros con su tecnología de seguridad. ¿En qué consiste? En utilizar aspectos biológicos, como la huella dactilar o el reconocimiento de voz para, por ejemplo, verificar si una determinada prueba de voz pertenece al acusado en laboratorios forenses.

También aplican este método para desarrollar mecanismos de seguridad como llave para abrir una puerta, o acceder a una cuenta bancaria. Agnitio tiene seis años de vida y cuenta con una decena de patentes internacionales. Según datos de la compañía, su solución tiene un 99% de eficacia en el reconocimiento de la voz del usuario, independientemente del idioma y del canal utilizados.

Agnitio es un ejemplo de cómo un proyecto de estas características puede crecer y consolidarse en el panorama internacional en pocos años. “La biotecnología debe ser uno de los motores que impulse la economía en España“, añade Emilio Muñoz, presidente del comité científico de Asebio, “ya que su base es la innovación y esto es precisamente lo que necesita el país para recuperarse. Ahora, sólo hace falta que nos den más oportunidades para lograrlo, ya que los beneficios de la biotecnología en la economía son múltiples por el carácter transversal de los negocios y de las aplicaciones del conocimiento tecnológico en estos sectores”.

BiOncoTech
Muñoz, de Asebio, considera que el campo de la biomedicina es uno de los más activos dentro de este sector. “Acabamos de editar una pipeline biosanitaria que incluye a 54 compañías que aportan un total de 200 proyectos correspondientes a medicamentos y sistemas de diagnóstico para uso humano y 13 productos correspondientes a la salud animal”.

Por áreas de actividad, el presidente del comité científico de Asebio destaca “las neurociencias, en concreto, para el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer y en oncología“. Una de las pymes más destacadas en este ámbito es Neuron, cuyas investigaciones se centran en el descubrimiento de medicamentos neuroprotectores y preventivos de enfermenades como el Alzheimer. Neuron, con cinco años en el mercado, cotiza actualmente en el Mercado Alternativo Bursátil (MAB). “Salir al MAB o crear acuerdos de licencias con grandes compañías son buenas formas de financiarse”, apostilla Muñoz.

Quien de momento no lo ha hecho es BioncoTech, una pyme de Paterna creada hace justamente un año que, con sus cuatro empleados, trabaja en el desarrollo de un nuevo concepto de terapia contra el cáncer para el tratamiento de tumores agresivos como el melanoma metastásico, cáncer de vejiga o cáncer de páncreas, enfermedades que no disponen de un tratamiento eficaz. De esta forma, una pequeña empresa se afana por cubrir una necesidad médica hasta ahora exenta de solución.

A pesar de su escaso recorrido (un año en el mercado), ya ha ganado varios galardones, entre ellos el EmprendedorXXI dentro de la Comunidad Valenciana y el V Premio Fundación Biogen Idec Jóvenes Investigadores, concedido a Damià Tormo Carulla, director general de Bioncotech.

AlerGenética
Sin salir del ámbito biosanitario destaca también el caso de AlerGenética. A pesar de que es uno de los proyectos más longevos de cuantos se destacan en este reportaje (nació en 2001) sigue contando con tres empleados que, desde su laboratorio en Santa Cruz de Tenerife, trabajan en el desarrollo de vacunas que modifiquen los mecanismos que originan algunas alergias producidas por hongos.

Se trata de un proyecto a largo plazo, pues la compañía prevé tener diseñada y validada una vacuna entre los años 2016 y 2017. Este empeño le ha valido ser reconocida con el premio EmprendedorXXI de Canarias, dentro de la categoría crecesXXI, para proyectos con un cierto recorrido.

Symborg
Los hongos son también el campo de estudio de Symborg. Se trata de una pyme murciana, nacida en noviembre de 2009, que busca aislar, desarrollar y comercializar microorganismos para aplicaciones agrícolas. De momento ya ha conseguido una tecnología de producción de biofertilizantes a base de hongos.

España cuenta con una cantera de emprendedores biotecnológicos capaces de desarrollar proyectos punteros a nivel internacional. Pero desde la patronal del sector advierten del problema de la financiación una vez iniciada la actividad: “Los primeros estadios de creación de una empresa (entre 500.000 euros y dos millones de euros) suelen estar cubiertos por subvenciones públicas (o créditos) o aportaciones menores de capital riesgo o business angels. El problema se encuentra en las siguientes fases (2 a 5 millones de euros)”, sentencia Emilio Muñoz desde la asociación Asebio.

 

Eleconomista.es [en línea] España: eleconomista.es, 16de junio de 2011, [ref. 13 junio de 2011] Disponible en Internet:

http://www.eleconomista.es/gestion-empresarial/noticias/…