Ética y tecnología médica

29 11 2012

Por sus altos costos hay mucho mejor medicina para, cada vez, menos individuos.

Ética y Tecnología médica

 

Raymundo Canales de la FuenteEn todas las sociedades occidentales actuales aparece un fenómeno profundamente contradictorio en vista de los cada vez más elevados costos de la medicina.

Los avances científico-médicos son muy aparatosos, tenemos un amplísimo panorama de nuevos tratamientos, fármacos novedosos, cirugía de invasión mínima, terapias personalizadas, medicina genómica y una larga lista de herramientas para hacer nuestro trabajo más eficiente y con menos molestias para el enfermo.

Al mismo tiempo se encarece la atención. Sin lugar a dudas podemos salvar más vidas o prolongarlas con razonable calidad, pero en vista de los costos, menos personas tienen acceso a lo más avanzado.

La investigación para lograr esos magníficos resultados implica inversiones millonarias que tienen que ser saldadas por el usuario final, es decir, el paciente que al estar enfermo se encuentra en una situación de vulnerabilidad, al tener limitada su capacidad productiva; en suma hay mucho mejor medicina para cada vez menos individuos.

 

Todos los sistemas sanitarios occidentales están en crisis, desde el país más poderoso del mundo, en el que el recién reelecto Obama no ha podido resolver el acceso a la atención médica de sus clases sociales menos favorecidas, por una simple razón: el costo; con mayor razón países con menor desarrollo, como el nuestro padecen crisis en cuanto al financiamiento de los sistemas de salud. Aunque es cierto que el seguro popular tiene mucho más cobertura, las enfermedades que están amparadas figuran en una lista, que excluye muchas otras y la razón es, otra vez, el costo. La crisis se profundiza si adicionalmente las novedades vienen del extranjero, frecuentemente de países con alto nivel de desarrollo cuya vocación se centra no solamente en recuperar la inversión, sino en hacer un buen negocio con la venta de esta tecnología.

 

La única manera racional de mitigar los efectos de esta crisis, prácticamente global, es invertir en desarrollos científicos y tecnológicos propios, mediante un esquema que incluya al gobierno, a la industria y a los científicos alrededor de una mesa con ese objetivo común. México posee gente de alto nivel en todas estas esferas con capacidad probada para sacar adelante proyectos de alta envergadura, sólo nos falta la voluntad política de un gobierno decidido para concretarlos aunque exista la oposición natural de las casas comerciales trasnacionales. Es necesario y urgente por ejemplo, el desarrollo de equipos para el control de la diabetes, para hemodiálisis o para cirugía de invasión mínima, en caso contrario seremos testigos de un colapso de nuestros sistemas sanitarios, ya claramente amenazados por los elevados costos, aunados a la corrupción de quienes ejercen los recursos del seguro popular, es decir, las secretarías de Salud estatales. Es una responsabilidad ética que esperemos que el siguiente gobierno tenga la capacidad de afrontar.

 

excelsior.com.mx [en línea] México DF (MEX): excelsior.com.mx, 29 de noviembre de 2012 [ref. 11 de noviembre de 2012] Disponible en Internet: http://excelsior.com.mx/index.php?m=nota&seccion=opinion&cat=11&id_nota=869083