Dr GENÉ: Libre elección de hospital en el sistema público

2 07 2012

Dr. Joan Gené Badia

Editor del Fòrum Clínic

Doctor en Medicina y Especialista en Medicina de Familia y Comunitaria

 

Entre la obcecación de unos por introducir recortes y la de otros para evitarlos van pasando los días de la crisis. Seguramente no soy el único en pensar que estamos desaprovechando otra gran oportunidad para mejorar nuestro sistema sanitario. Se trata de un modelo que no ha variado sustancialmente desde los años ochenta y que hoy no atiende adecuadamente las nuevas necesidades y expectativas de los ciudadanos. No sólo somos más viejos y padecemos más enfermedades crónicas, sino que también estamos mejor informados. Queremos ser más autónomos. Las nuevas tecnologías nos ayudan a conectarnos y a participar de forma más directa en las decisiones que nos afectan.

 

El gran cambio que precisa nuestro sistema de salud no es una cuestión meramente técnica, sino que supone un verdadero reto adaptativo. La solución a la crisis sanitaria actual surgirá de la inteligencia colectiva de los afectados, en este caso, de los ciudadanos y de los profesionales.

 

Por este motivo deseo aportar al debate social la propuesta de que exista una libre elección de especialista y de hospital dentro del sector público. La medida no es caprichosa ni obedece a posiciones ideológicas neoliberales.  Al contrario, es una decisión imprescindible para avanzar en seguridad clínica y en la eficiencia del sistema. Es sorprendente que todos los hospitales, incluso los que mantienen un discurso moderno y liberal de la gestión de los servicios públicos, en la Catalunya del siglo XXI, se encuentren cómodos con un entorno de clientes cautivos diseñado para la sociedad de los años ochenta.

 

El informe de la Central de Resultados catalana1 muestra que existe entre centros una gran variabilidad en los ingresos y en la mortalidad quirúrgica. Como es habitual, el volumen de actividad clínica se asocia a seguridad, y la variabilidad de los resultados alerta sobre problemas de calidad.

 

Las exigencias de transparencia y de seguridad clínica que demanda la sociedad actual hacen anacrónica esta situación monopolística de los hospitales catalanes. Si los políticos no reaccionan rápidamente aumentando la información sobre la calidad de los servicios que prestan y permiten que los pacientes escojan hospital, será la misma población la que se lo exija. Es poco comprensible que una ciudadanía que reclama una democracia más directa siga aceptando durante mucho más tiempo que su atención sanitaria venga marcada por criterios administrativos y burocráticos.

 

Bibliografia

1. Generalitat de Catalunya. Segon Informe de la Central de Resultats. Departament de Salut Generalitat de Catalunya. ( Accesible el 29/6/2011 en www.gencat.cat/salut/depsan/…/central_resultats_segoninforme_2011.pdf)

 



Sra ESCALA: Innovación de garaje en la sanidad española

3 10 2011

Elena Escala Sáenz

Redactora Jefe de Diariomedico.com

Microsoft, Apple, HP, Google… Todas estas empresas tienen en común que fueron puestas en marcha, bien literal o metafóricamente, en un garaje. Es decir que los proyectos que las sustentan fueron desarrollados al margen del Establishment, como actividad voluntaria, amateur y colaborativa. Proyectos, además, en los que se ha invertido mucho tiempo y esfuerzo personal.

Estas historias de éxito han hecho pensar a algunas instituciones y administraciones públicas que una idea, un garaje y un par de horas libres después del trabajo bastan para innovar en cualquier sector, incluido el sanitario. Creencia que además se apoya en la idea de que Internet y los Social Media son los garantes de la innovación del siglo XXI.

Hasta hace poco la innovación se relacionaba casi exclusivamente con la élite, sobre todo institucional, lo que suponía entrar en un circuito muy regulado, conservador en pensamiento y en recursos, rígido y poco dado al riesgo y a la improvisación.

Fuera de estos círculos era muy difícil que el profesional sanitario encontrara los recursos técnicos y estratégicos necesarios para innovar. ¿Dónde llamo? ¿Hay un servicio de atención al innovador? ¿Unas páginas amarillas? ¿Quién me ayuda a desarrollar mi idea?, se preguntaba.

Esta falta de información y de recursos ha provocado en más de una ocasión el fracaso de una empresa. De hecho, más de la mitad de las empresas españolas fracasan por motivos financieros, por errores de calculo; pero el porcentaje de fracaso atribuible a la falta de experiencia o de conocimientos en el ámbito profesional es muy bajo.

Esto retrata bastante bien la situación del profesional sanitario, que cuenta con conocimientos y una excelente preparación, pero se encuentra con problemas a la hora de desarrollar sus ideas bien porque no conoce las herramientas empresariales y de gestión, o porque desconoce cómo obtener recursos.

Aunque este circuito tradicional de innovación se va flexibilizando poco a poco, sólo la Web 2.0 ha sido capaz de producir un cambio sustancial, democratizando el proceso de innovación.

Gracias a Internet y su carácter viral un individuo, si sabe manejarse en este complejo entramado cibernético, puede emprender e innovar fuera de los circuitos habituales. Cada vez cuenta con más herramientas para mostrar, extender, promocionar y financiar sus ideas consiguiendo que sus proyectos sean productivos y rentables.

Incluso estamos empezando a ver en Sanidad la figura del intraemprendedor, el profesional que aun trabajando por cuenta ajena en una empresa o institución, utiliza la innovación y la creatividad para desarrollar proyectos o productos originando pequeñas start-up de las que su empresa, aquella para la que trabaja habitualmente, es la principal inversora. Es decir, el emprendedor encuentra en su propia empresa a su principal aliado.

Así están surgiendo exitosos proyectos de telemedicina, consultas virtuales, gestión de pacientes crónicos, reducción de la burocracia, formación, redes sociales para el intercambio de conocimiento, proyectos para promoción de la salud…

No existe una hoja de ruta de la innovación y no sabemos cuáles son las claves que garantizan el éxito. Pero lo cierto es que cuando alguno de estos innovadores sanitarios de garaje tiene éxito en el desarrollo de su idea, todo el sistema sale ganando. Y sin embargo, ese esfuerzo no siempre es compensado, reconocido o apoyado por el sistema.

Es un error pretender que la innovación en Sanidad se sustente casi exclusivamente en la innovación de garaje, en muchos pequeños esfuerzos no recompensados o apoyados.

Los proyectos que los profesionales sanitarios están poniendo en marcha de manera individual o colaborativa deben estar necesariamente en las agendas empresariales, institucionales y académicas, teniendo un impacto real en las políticas de salud pública.

No basta con la voluntad para innovar, y no todos los profesionales españoles tienen un garaje. Es imprescindible un compromiso serio de todos los agentes que conforman el sector sanitario.



Dr PICAS: La “industrialización de la medicina”

7 02 2011

Dr. Josep Manel Picas Vidal

Director de Sistemes i les TIC de l’Hospital de la Santa Creu i Sant Pau

La práctica sanitaria, está sometida desde hace muchos años, a una discusión que tiene sus defensores más o menos radicalizados, en sus dos posibles aproximaciones, ¿es una ciencia o un arte? Seguro que encontraríamos argumentos a favor de ambos conceptos, por un lado, la necesidad de aplicar el conocimiento científico, aquel que se basa en la relación causa-efecto, en la evidencia de resultados o en análisis comparativos con solidez estadística; sin embargo podemos utilizar argumentos que sustentan la segunda aproximación, la creatividad necesaria, la intuición al considerar con ponderaciones distintas, un conjunto de variables que al final nos llevan a tomar una decisión o actuación diagnóstico terapéutica acertada.

Probablemente, este tema, subyace en la base del poco avance en la que podríamos llamar la industrialización de la práctica sanitaria en general y en concreto de la medicina, entendida como la estandarización de procesos que pretenden obtener un resultado englobado en un producto denominado salud; a este nivel se hace necesaria la utilización de las Tecnologías de al Información y la Comunicación; sin embargo, si comparamos con otros sectores el avance es exasperadamente lento, si tenemos en cuenta que las herramientas, con todos sus potenciales y costes actuales ya están aquí.

Es difícil concluir los motivos, podríamos apuntar algunos: la gran intervención de personas en los procesos (mas del 75 % de los costos sanitarios globales, en hospitales y atención primaria se dedican a retribuir a recursos humanos, la mayoría de ellos de alta calificación), la gran cantidad y la complejidad de procesos que intervienen dentro de un determinado problema de salud,  y la consideración de que el gasto en TIC es una inversión aplazable (mucho más en tiempos de restricciones de gasto)

Sin embargo, algún viento a favor empieza a soplar, la necesidad de desburocratizar, de re-ingenierar y optimizar procesos (incipiente introducción de métodos como LEAN production systems o Six Sigma) y quizás el mas potente: la necesidad de “no hacer daño” que seguiría al concepto de calidad y seguridad del paciente. Ambos parecen que están dando pasos iniciales, que exigirán profundas políticas de gestión del cambio, si no queremos que queden retardadas o ancladas por la inercia y a veces por la resistencia  generada por la intervención de una gran cantidad de personas, con una alta variabilidad de roles y conocimientos.

Finalmente, comentar que es absolutamente necesario promover y potenciar nuevas iniciativas, que nos sitúen en el camino correcto y a su vez sirvan de lecho para generar al cambio cultural necesario, para la aparición de nuevas y más avanzadas propuestas.