“Esto cuesta un dinerito, ¿sabes?”

9 05 2013

Merche Negro

 

Alpha Pam (Facebook)

Alpha Pam (Facebook)

¿Por qué Alpha no acudió al hospital en más de un mes?

La consecución de citas y visitas que el gobierno balear publicó ayer no deja dudas: el 28 de febrero su médico de cabecera le derivó al hospital de Inca para que le realizaran una placa de tórax, cosa que no hizo hasta el 5 de abril. Fue entonces cuando le diagnosticaron una bronquitis aguda. Le prescribieron lo habitual: antiinflamatorios y antibiótico. Y sí, le recomendaron que se hiciera un seguimiento en su ambulatorio.

Dieciséis días después, moría solo y sin asistencia en su casa, de tuberculosis.

 

Planteamiento, nudo y desenlace. Vino tal día, no apareció hasta tal fecha, no volvió a su centro de salud. Podríamos dejar la historia aquí, cerrando el dossier como ”el extraño caso del senegalés que ofreciéndole atención sanitaria de calidad no hace uso de la misma y muere días después de motu proprio”.  O quizá el primer suicidio autoinducido por toses, fiebres y esputos.

Pero ya que estáis aquí acompañadme a  mirar más allá, y volvamos a preguntar: ¿Por qué Alpha no acudió al hospital en más de un mes? Es mucho tiempo… hablemos de su nacionalidad: era súbdito senegalés en situación administrativa irregular: un sinpapeles. Llevaba ya ocho años en España, por lo tanto voy a presuponer que conocía la nueva legislación sanitaria que se refiere de forma bastante explícita al sector de población que él representaba: los extranjeros no registrados ni autorizados como residentes en España, recibirán asistencia sanitaria en las siguientes modalidades: a. De urgencia por enfermedad grave o accidente, cualquiera que sea su causa, hasta la situación de alta médica. b. De asistencia al embarazo, parto y postparto. (del Real Decreto Ley 16/2012, de medidas urgentes para garantizar la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud).

Algo me chirría: en la nota oficial del gobierno balear se dice que en dos ocasiones se trató a Alpha en el ambulatorio  de forma normal (no como caso de urgencias), y que en el informe del hospital le indicaron hacer tratamiento de seguimiento con su doctora de cabecera habitual… este comportamiento quedaría fuera de la cobertura que dictamina el Real Decreto para un ciudadano sin permiso de residencia ni trabajo. ¿He de dudar de la veracidad de los hechos que se relatan? ¿Sí? ¿No?

La respuesta me llega a golpe de teléfono. Hablo con los parlamentarios que están preparando la denuncia en Palma, de la coalición Més per Mallorca. Llevan todo el fin de semana hablando con los colectivos de senegaleses y con el entorno de Alpha. “Parece ser que en varias visitas les emitieron dos facturas”, me dicen. “Y en el hospital se negaron a hacerle la placa por no tener la tarjeta sanitaria”. Vaya, esto no sale en la información oficial de la Consellería, pienso. “Nosotros teníamos información filtrada de que la autopsia había dado positivo en tuberculosis. Estábamos decidiendo sobre si decirlo o on cuando nos encontramos con la nota del Govern, reconociéndolo”. Hablamos de ese mes que tardó en acudir desde el ambulatorio al hospital. Quizá Alpha tuvo miedo de ir demasiadas veces al médico, quizá sabía que en Alemania por ejemplo, la asistencia de urgencias a ciudadanos sin papeles está asegurada pero siempre tras la obligación del centro sanitario de denunciarle a las autoridades, y entendiendo que los deseos germanos van siendo órdenes en España, no se la quiso jugar. O quizá ya había pagado suficiente por sus visitas al ambulatorio.

“Lo increíble es que el Gobierno balear reconozca que se le ha muerto una persona por tuberculosis en 2013″. Reflexionamos juntos. Dice la nota oficial de Sanidad que se presentó en el hospital sin los papeles del ambulatorio donde se citaba la sintomatología similar a la tuberculosis. “¡Como si lo ocurrido hubiera sido culpa de Alpha por no llevarlos!”. Y pienso yo: y aunque no los llevara, ¿no lo contó, no habló del hijo de su amigo que estaba ingresado por tuberculosis, circunstancia que ya había relatado anteriormente? Me cuesta creer que estuviera en silencio, que nadie preguntara nada. Desde Palma me hacen pensar en otro punto importante, parece ser que se puso en peligro la salud pública: al no haber tarjeta sanitaria no hay informe, sin informes no hay seguimiento ni cruce de datos. “Esto nos pasa a ti o a mí y nos llaman desde el ambulatorio: ¿te has ido a hacer la placa? Hay un protocolo de seguimiento, más en casos de alto riesgo de contagio como es la tuberculosis”. Yo apunto todo, voy buscando en la red, cierro el círculo. “Esperemos que, cuando presentemos la denuncia con toda la documentación que seamos capaces de recopilar, el juzgado actúe en consecuencia”.

Cuelgo el teléfono y me veo en un mar de dudas: ¿a quién creer? La información oficial de la Conesejería de Sanidad cuadra con las fechas de visitas. Se le atendió sí, pero ahora sabemos que se le cobró por hacerlo. No hay nada como contrastar las cosas. Y me ataca ahora una pregunta terrible: si se negaron a hacerle la placa por no tener tarjeta sanitaria, ¿exactamente cómo se llegó a descartar la tuberculosis para diagnosticar bronquitis, y no ingresarle? Va una segunda: ¿a mí, con mi dni español en la boca, me habrían hecho lo mismo?.

Hace meses que Médicos del Mundo se enfrascó  en una gran campaña de sensibilización contra el Decreto Ley de Reforma sanitaria. Esta organización hizo entonces y sigue haciendo un gran trabajo de recopilación de datos y casos. Por ejemplo, señala a Baleares como una de las que aplicó a rajatabla la nueva ley. Tipifican casos de exclusión concretos que han podido identificar que ponen los pelos de punta. Os recomiendo que buceéis en el documento cuando tengáis un rato.

Busco a Alpha en Facebook y sí, le encuentro. Intento imaginar  mientras veo sus fotografías cómo fue el trato que le dieron en su ambulatorio primero y en el hospital después. Sabemos lo que su amigo que le acompañó cuenta, ahora centrado en repatriar el cadáver. Y vuelvo a recordar algo, esta vez de esta misma semana: el jueves pasado yo asistí en mi centro de salud de Barcelona a una situación un tanto parecida. Delante de mí, un ciudadano subsahariano intentaba regularizar su situación y hacerse la tarjeta sanitaria. Escuché que el personal de recepción le decía muy despacito y en un tono bastante alto: “Esto cuesta dinerito, ¿sabes?” acompañando las palabras con el gesto de unir el índice y el pulgar y mover las yemas en círculos. En ese momento me saltó la alarma y grabé con mi telefono. “Vente mañana, hoy han tenido que salir los que hacen esto. Aquí (en los papeles que enseñaba) dicen que estás desde el 2008… bueno, aquí lo dicen”. No entendí el juicio de valor espontáneo de la mujer que hablaba, ¿a qué venía la sospecha sobre, entiendo, un contrato de trabajo o similar?. “Como estás dado de baja, de momento… esto no quiere decir que, si tienes una urgencia, no se te visite en el hospital, ¿eh?”. Él dio las gracias y se fue por donde había venido.

Decidme si esto no es que te traten como a un ciudadano de segunda: un beneficiario de caridad en todo caso y no un usuario de derechos.

Yo le habría dicho a esta mujer que su sueldo también “cuesta un dinerito” o mejor dicho, que me cuesta un dinerito. Y que no se atreva a humillar a nadie así en mi presencia. Pero no lo hice. Al fin y al cabo, era su función y su trabajo, poner un filtro, la culpa no era suya. He llamado a un amigo que sabe mucho, pero mucho de sanidad. Hemos hablado del juramento hipocrático de los sanitarios: “tienen el deber de atender a todos los pacientes”. Desde luego, y la gran mayoría están haciéndolo. Luego en común, hemos pensado: “pero no es un sanitario lo primero que encuentra un inmigrante sin papeles al llegar a un ambulatorio sino un gestor, alguien que ve delante un asegurado, no a  un paciente”.

¿Quién no te quiso hacer la placa, Alpha, qué razones te dieron, viéndote toser en la sala de espera?

Mi amigo me sigue explicando: “La sanidad se financia por IRPF -no cotizaciones-  e IVA, ambos impuestos indirectos”. Yo busco como loca el coste de una radiografía según el gobierno balear. No lo encuentro, pero leo que una mujer marroquí en Toledo recibió una factura por valor de €3.337 tras dar a luz, por ejemplo, cuando según el decreto esta cobertura estaría cubierta. En otro caso facturaron €413 por unas pruebas relacionadas con una enfermedad crónica: asma.

¿Cuánto habías contribuído en ocho años viviendo en España Alpha, cuánto IVA habías pagado ya en bienes y servicios? ¿Lo suficiente como para cubrir el coste de una placa de tórax?

Le pido a mi amigo que me ayude a contestar con datos la afirmación de que “la sanidad universal gratuíta para todos es inasumible”. Se arma de paciencia y me cuenta: “No es deficitaria, se evita el colapso de urgencias, no se pierde el control sanitario de un grupo extenso de población (las cifras bailan, pero rondan las 150.000 personas) y además el gasto no es significativo: hay varios informes que demuestran que la población en situación irregular hace un uso de la sanidad mucho menor que el ciudadano español”. Las causas son varias: relacionadas por edad -vienen a trabajar y enviar dinero a casa, no a quedarse tumbados en una cama-, por falta de comunicación o miedo a entrar en contacto con el sistema.  Es un argumentario válido, me digo. Y añado una píldora propia, esta información que encontré hace tiempo y se me hace difícil de digerir: El fraude fiscal anual -lo no declarado, lo evadido y demás- es valorado por el sindicato de Técnicos de Hacienda Gestha en €90.000 millones anuales, de ellos recuperables 38.000 millones siendo realistas si se tomaran las medidas necesarias (sin aberraciones como la amnistía fiscal). Bien, la exclusión de la cobertura sanitaria pública de la población inmigrante indocumentada ahorrará a las arcas del gobierno unos 500 millones. No nos han explicado de dónde sale esta cifra relacionada con un sujeto tan vaporoso como la ciudadanía sin papeles pero, aún dándola por válida ruboriza al más pintado cuando la comparamos con la evasión fiscal.

“Hay básicamente tres sistemas de sistemas sanitarios”, seguimos contextualizando: “los sistemas privados tipo USA (quien tiene seguro contratado, tiene sanidad), los de aseguramiento de tipo mixto público y privado como en Alemania y Francia, (con acceso limitado a asegurados, se paga con cotizaciones sociales) y sistemas nacionales de salud, con acceso universal público y gratuito, financiado con impuestos. Este último que ha sido el nuestro hasta ahora, es lo más avanzado en un Estado de Bienestar”.

Sigo sin encontrar el coste de una puñetera radiografía de pecho, Alpha. No sé cuánto te habría costado, y qué rabia me da no poder saberlo, no poder dar una cifra para que la miremos todos un buen rato y en silencio.

Llevo todo el día pensando en tí, mirando tus fotos. Lo tuyo no ha sido un cuento con principio, trama y final. Ahora entiendo que es la crónica de una muerte anunciada por unas medidas de desasitencia sanitaria que desde que se anunciaron se definieron como dignas de un estado de barbarie. Y que trascienden el mero concepto del recorte presupuestario en un entorno de crisis económica. Al dejaros fuera de cobertura a un sector de ciudadanos que compartís una situación administrativa determinada, primero se os ha guettizado o marcado, e inmediatamente después os hemos señalado como “no aptos” para nuestra sociedad.

Es ideología Alpha, no gestión de recursos. Te hemos dejado solo con una decisión intencionada.

El mismo día que moriste, el 21 de abril, colgaste en tu muro de Facebook este clip de youtube (cómo te gustaba la música, ahora lo sé), con un baile tribal de Senegal. He podido entender traduciendo de aquí y de allá que es un rezo para atraer buenas cosechas: link aquí

 

No sé si eras musulmán o cristiano, creyente o agnóstico. En cualquier caso, te deseo un buen viaje de vuelta a casa. Te vas cargando mi vergüenza, por no haber sido capaz de tratarte como te merecías. Yo tengo tanta culpa como cualquier otro. El acceso universal a la sanidad está recogido en el artículo 25 de la Declaración de los Derechos Humanos, y te lo hemos arrebatado.

Le voy a pedir con tu permiso un último favor a mi amigo, que termine él este artículo. Yo no sé qué decir. Mira Alpha, lo que me ha escrito: ¿Podemos llamar democracia a un sistema que permite que alguien muera por no poder pagarse unas pruebas médicas? Eso es, digo yo: ¿Podemos?

 

 

Pintiparada.com [en línea] Madrid (ESP): pintiparada.com, 09 de mayo de 2013 [ref. 05 de mayo de 2013] Disponible en Internet: http://www.pintiparada.com/2013/05/05/alpha/