Dr Kerdel-Vegas: CONSEJOS A LOS MÉDICOS

6 05 2013

Francisco Kerdel-Vegas

francisco.kerdelvegas@gmail.com

www.bitacoramedica.com

 

 

La costumbre de invitar a un personaje de renombre y autoridad, ajeno a la medicina, a expresar libremente sus ideas acerca del estado actual de la profesión es un hábito saludable donde quiera que se practica, y sí da lugar a un debate todavía mejor, pues indica que se trata de un tema que merece estudiarse en profundidad.

 

Tal es el caso de las palabras pronunciadas por  SAR el Príncipe de Gales el pasado 3 de mayo de 2012 ante el Real Colegio de Obstetras y Ginecólogos de Gran Bretaña  (publicadas en diciembre del mismo año en la revista Journal of the Royal Society of Medicine) donde insiste en un planteamiento hecho por él mismo hace exactamente tres décadas (toda una generación)  en un discurso pronunciado ante la British Medical Association, en que se hacía eco de la conocida falacia de la noción de tomar al cuerpo como a una máquina y a la enfermedad como la consecuencia de una falla del funcionamiento de la misma, simplificando y asimilando así el papel del médico al del mecánico capaz de reparar la máquina.

 

El punto de vista sostenido y mantenido por el heredero a la corona británica pone en evidencia su firme posición en apoyo a quienes piensan que hay lugar para preocuparse por la falta de equilibrio entre la parte humana de la medicina versus a los tentadores e importantes  avances tecnológicos.  La falta de una sólida formación humanista de los estudiantes de medicina, pueden llevarlos a pensar que la medicina se limita a diagnosticar y tratar las enfermedades, y olvidar que el paciente es un todo de cuerpo, mente y espíritu, y que el verdadero médico tiene que tener siempre presente esa trilogía propia del ser humano, para poder ejercer idóneamente su profesión que se dice es la más antigua del mundo.

 

Destaca el príncipe Carlos en su discurso a los obstetras y ginecólogos británicos –una oportunidad para difundir sus puntos de vista sobre el estado actual de la medicina-  su acendrada posición a favor de lo que llama salud integrativa y medicina post moderna:

 

“Yo temo que lo que era cierto hace 30 años permanece igualmente verdadero hoy en día. Es por lo cual, durante mucho tiempo y no sin críticas desde algunos sitios, he intentado sugerir que sería beneficioso desarrollar verdaderos sistemas integrados para proveer salud y cuidados. O sea, no simplemente tratar los síntomas de la enfermedad, pero de manera activa crear salud y poner al paciente en el corazón del proceso, incorporando aquellos elementos humanos fundamentales que son la mente, el cuerpo y el espíritu.  Para conseguirlo –y hay muchos que lo apoyan-  sugeriría que la medicina necesita a veces ser menos literal en su interpretación de las necesidades del paciente  y más inclusiva en términos de lo que puede requerir el tratamiento  – en otras palabras, entender como los síntomas pueden a menudo  simplemente ser una metáfora de la enfermedad e infelicidad subyacentes.  Es también vital, me parece, reconocer que el tratamiento puede con frecuencia  ser efectivo debido a su significación simbólica  al paciente, mediante efectos que actualmente están siendo entendidos por la ciencia de la psiconeuroinmunología.

Resumiendo, sospecho que habrá siempre una lucha si continuamos con un sobre énfasis en una aproximación mecanística y tecnológica.  Por favor no confundan lo que digo – lo mejor de la ciencia y la tecnología necesita constantemente ser controlado y difundido para obtener su mejor efecto- pero, yo sugeriría, que no fuese a expensas de los elementos humanos.  Ellos, después de todo, proveen la racionalidad de la medicina y del cuidado de la salud yendo atrás a nuestras raíces.”

 

Difícil estar en desacuerdo con los consejos del regio personaje, quien resume en pocas palabras lo que los grandes maestros de la medicina siempre nos enseñaron.  Solo que en nuestros días los diarios y fulgurantes progresos de la tecnología nos hacen olvidar –aunque sea momentáneamente- que el paciente no es una máquina sino un ser humano y debe ser tratado siempre como tal.  Para logarlo, el énfasis debe ser puesto en la educación y formación del médico desde el primer día de sus estudios universitarios.  Por ello la gran responsabilidad siempre recaerá al final en las escuelas de medicina y en sus docentes.

 

Es conveniente y oportuno repetir hasta la saciedad la necesidad  de  “humanizar “ la praxis médica.