Diseñan chaleco que monitorea el pulso cardiaco y envía SMS en caso de emergencia

30 08 2012

Inicialmente pensado en que sea utilizado por personas de la tercera edad, alumnos del Tecnológico de Monterrey, Campus Puebla, crearon un chaleco que monitorea signos vitales y en caso de irregularidades, activa un mensaje SMS a un call center de emergencias médicas.

El chaleco tiene un mecanismo que monitorea los signos vitales y manda un mensaje de alerta cuando se detecta una situación de peligro para la salud.

El chaleco tiene un mecanismo que monitorea los signos vitales y manda un mensaje de alerta cuando se detecta una situación de peligro para la salud.

 

La idea surgió luego de que alumnos de la carrera de Ingeniero en Tecnologías Electrónicas (ITE) del Tecnológico de Monterrey, Campus Puebla, visitaran la Escuela de Ciencia y Tecnología de la Universidad de Aalto en Helsinki, Finlandia, que trabaja en este dispositivo de monitoreo y ayuda, según explica el doctor Francisco Reséndiz Rodríguez, profesor investigador en la Escuela de Tecnologías de la Información y Electrónica (ETIE). 

El catedrático especificó que este chaleco podrá ser una alternativa para casas de retiro y personas de la tercera edad que vivan solas. La propuesta para que su costo resultara manejable, fue que la producción se hiciera en Puebla. “Aquí tiene un costo de aproximadamente 10 mil pesos, mientras que si se importa de Finlandia es 400 por ciento más caro”, dice Reséndiz Rodríguez.

La Organización Mundial de la Salud advirtió que en menos de tres décadas uno de cada cuatro mexicanos será mayor de 60 años y estimó que la población sufrirá enfermedades crónicas relacionadas con el sistema cardiovascular de no haber prevención.

Mientras que la Secretaria de Salud (SSA) reporta que en la actualidad, hay 10 millones de personas mayores en el país de las cuales 20 por ciento tienen alguna limitación en sus actividades cotidianas, por lo que este chaleco podría salvar miles de vidas.

Circuitos, sensores y transmisores

Se trata -afirma- proyecto como “integrador”, porque para su realización fue necesaria la aplicación de habilidades en sensores electrónicos, programación y telecomunicaciones.

El chaleco tiene un mecanismo de tres partes: circuitos eléctricos que miden el pulso cardiaco, sensor de posición corporal y transmisor de alertas. Esto, para que pueda cumplir los propósitos de monitorear y evaluar la normalidad de los signos vitales; detectar la posición del usuario y mandar un mensaje de alerta cuando se detecta una situación de peligro para la salud.

La medición del pulso cardiaco se hace a través de dos sistemas; circuitos electrónicos conectados a sensores colocados en el área del pecho, programados con parámetros especializados para cada persona de acuerdo al comportamiento de su organismo; y oxímetros que funcionan al detectar la frecuencia cardiaca en la muñeca o dedo índice con luz infrarroja. El doble chequeo de signos vitales hace que la alerta sea fidedigna. 

Un acelerómetro detecta los movimientos abruptos y el tiempo en que suceden, mientras que la alerta se manda a través de un chip de celular integrado que tiene programado emitir un mensaje para un “Call Center” con los datos que arrojan los sistemas para evaluar si se debe mandar una alerta al contacto de emergencia del usuario.

 

Itesm.edu [en línea] Monterrey (MEX): itesm.edu, 30 de agosto de 2012 [ref. 13 de abril de 2012] Disponible en Internet: http://www.itesm.edu/wps/wcm/connect/snc/portal+informativo/por+tema/investigacion/chalecosalvacorazones13abr12



Diseñan un aparato que alerta por sms si detecta un problema cardíaco

20 10 2011

Un grupo de investigadores de la Universidad Politécnica de Lausanne (EPFL, por sus siglas en francés), en Suiza, ha diseñado un pequeño dispositivo que se adhiere al cuerpo y detecta anomalías en el ritmo cardíaco en tiempo real, tras lo cual envía un mensaje de texto al paciente y uno a su médico alertando de la situación.

El Wireless Body Sensor Network (WBSN) es un sistema que monitorea en forma constante el corazón del paciente y va asociado a su teléfono móvil. “Lo que hace es recibir la información del electrocardiograma y analizarla en tiempo real, de manera que si hay algún tipo de patología, o indicio de patología, envía esta información al móvil, donde se la muestra de una manera gráfica para que el paciente vea lo que está pasando. Y al mismo tiempo es capaz de mandar un mensaje -un sms o un e-mail- al doctor”, explica David Atienza, líder del equipo que desarrolló el dispositivo.

El aparato, que puede llevarse en el bolsillo (mide tres centímetros de alto por tres de ancho y uno de grosor), recibe las señales enviadas por tres electrodos adheridos al cuerpo. Lo novedoso respecto de dispositivos similares es que este “es capaz de interpretar los datos que recoge y avisar cuando algo se sale de los parámetros normales”, mientras que los otros sólo recopilan la información que posteriormente es analizada.

El sistema eliminaría así por lo menos cuatro pasos: sacar un turno para hacerse un electrocardiograma, asistir a la cita en el hospital, retirar los resultados y llevárselos al cardiólogo. “Al médico lo que le ahorra es muchísimo gasto a nivel hospitalario, porque no es necesario que el paciente vaya al hospital, ni que esté yendo cada dos por tres, ya que el sistema envía la información al médico cuando realmente detecta algo”, apunta Atienza.

Básicamente está pensado para pacientes cardíacos crónicos, a quienes el sistema les practica análisis muy específicos definidos por el especialista (que “es siempre quien toma la decisión final”). Puede usarse durante todo el día (incluso por la noche) y no altera las actividades normales, ya que es liviano y no invasivo. Tampoco hay que estar pendiente de la batería: tiene una autonomía energética de unas tres semanas.

“Lo que proponíamos es cambiar un poco la manera de tratar este tipo de enfermedades que habitualmente están muy centradas en el que el paciente vaya al hospital, con todo el coste adicional que supone. Este sería un sistema que es capaz de trabajar directamente en casa y está personalizado para cada paciente”, señala Atienza, un ingeniero en Informática y Electrónica que llegó desde Madrid a la EPFL en 2008 y se puso al frente del equipo de 12 investigadores que diseñó el WSBN. La investigación contó, además, con la colaboración y supervisión de asesores médicos.

El prototipo ya ha sido probado con éxito en 20 pacientes con problemas cardíacos y en unas 100 personas más. Si bien “no fue pensado con un fin comercial”, ya hay cuatro empresas que están interesadas en producirlo y comercializarlo. La universidad está negociando con ellas “para ver de qué manera se utilizaría, en qué contexto y en qué condiciones”.

Atienza calcula que su valor en el mercado sería inferior a los 100 euros y que el proceso de validación que habilite su salida al mercado demoraría de cuatro a cinco meses.

Clarin.com [en línea] Buenos Aires (Argentina): clarin.com, 20 de octubre de 2011 [ref. 19 de octubre de 2011] Disponible en Internet:

http://www.clarin.com/sociedad/salud/Disenan-mensaje-detecta-problema-cardiaco_0_575342691.html



¿Y POR QUÉ DOCTOPOLIS?

12 09 2011

C. Rovira Bassols.

Médico Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria

Cuando hace tan sólo unos meses, en un despacho de Barcelona, me reuní con dos jóvenes emprendedores para hacer un intercambio de ideas acerca de nuestros respectivos proyectos, quedé fascinado por el entusiasmo y las ganas que transmitían al expresar cómo, a partir de una experiencia personal de uno de ellos (Alba), se gestó la idea de crear una empresa que solucionara un problema real detectado de manera casi casual; y cómo mediante ingenio, trabajo y creatividad, fueron capaces de transformar esa idea en algo real llamado DOCTOPOLIS.

Alba me explicó que tras una lesión en el pie practicando atletismo, tuvo dificultades para localizar al especialista adecuado y concretar una cita con él. Acababa de identificar dos lagunas del actual sistema:  cómo obtener información válida acerca del profesional que mejor pudiera atender a su patología concreta y la dificultad que en ocasiones supone conseguir una cita con este profesional mediante las opciones actuales dispuestas a tal fin. Hoy en día, los pacientes suelen averiguar quién es el especialista más indicado para atender su caso mediante dos vías. La primera es el tradicional “boca oreja”, basado en experiencias personales de algún amigo o conocido, experiencias que raramente coinciden con el problema de uno mismo y que suelen ser percepciones subjetivas acerca del trato recibido en un momento dado.  Este método no suele basarse casi nunca en criterios estrictamente profesionales. La segunda, consiste en la fría lectura de un listado de apellidos ordenado alfabéticamente que identifica profesionales con una especialidad genérica común y los ubica geográficamente, pero que está desprovista de información concreta y práctica acerca de la actividad de cada uno de ellos.

Paralelamente, en el transcurso de los últimos 12 años de ejercicio profesional, básicamente asistencial, he podido objetivar una serie de vacíos o carencias que soporta el actual sistema. Entre ellas, la dificultad por parte de los médicos de obtener información adecuada y precisa sobre un paciente, en una época en la cual, un porcentaje nada desdeñable de la población, es atendido simultáneamente por dos modelos sanitarios, el público y el privado, que si bien deberían ser complementarios, a menudo trabajan de manera paralela entre sí. Por añadidura, muchos centros de atención tienen modelos de gestión propios que son incompatibles con el resto, lo que dificulta aún más la obtención de dicha información. Este hecho, unido a la escasa participación de los propios profesionales en la organización de los centros, provoca, de manera indirecta, un deterioro de la relación médico-paciente, al verse mermada la inter-relación de los profesionales sanitarios, tanto a nivel intercentros como dentro de un mismo centro y por ende, con el propio paciente, que acaba conviertiéndose en un espectador más de su propio proceso sanitario, fomentando una actitud pasiva hacía su propia atención.

Las inquietudes que me generaron todas estas circunstancias, hicieron que me planteara la posibilidad de iniciar un proyecto de historia clínica compartida y telemedicina, que contribuyera a minimizar los actuales déficit. En una época de crisis económica, de limitación de recursos, que ha hecho evidente la necesidad de un cambio de modelo que se adapte a la realidad actual, y disponiendo de un acceso cada día más universal a la tecnología aplicada a los aspectos más cotidianos de la vida de las personas, parecen estar servidos los ingredientes adecuados para transformar una idea en una realidad. Si además se genera la posibilidad de trabajar junto a alguien con iniciativa y una visión complementaria, la del usuario de la sanidad, se disipa cualquier duda que pudiera surgir al plantearse la posibilidad de emprender la aventura de formar parte de un proyecto innovador y factible.

DOCTOPOLIS nace, pues, con objetivos claros y bien estructurados, que tienen carácter bidireccional, al estar dirigidos tanto a los profesionales sanitarios como a los usuarios de la sanidad.  Estos objetivos son:  optimizar la gestión de las consultas, facilitar la relación de los profesionales con sus pacientes y ofrecer a los usuarios el acceso a información rigurosa y detallada sobre los profesionales que les van a atender, las actividades que desempeñan y los campos en los que son expertos. Y esto se lleva a cabo de forma transparente, ya que es el mismo profesional quién elabora y publica toda la información de su propio perfil, soslayando de esta manera la posibilidad de generar intereses cruzados, al no intervenir DOCTOPOLIS directamente en la elaboración de la información que consta en cada perfil creado.

Cabe destacar que los servicios que DOCTOPOLIS ofrece actualmente a los profesionales de la salud contribuyen directamente a minimizar los elevados costes derivados de la gestión de una consulta privada, en especial, si el profesional visita en varios centros, ya que homogeniza y simplifica todo el proceso mediante una agenda online única y la historia clínica digital, entre otros. Es asimismo una prioridad de DOCTOPOLIS ofrecer a los profesionales sanitarios la posibilidad de crear portales web con dominio propio y autogestionables, que incluyan o no, según la voluntad de cada profesional, el resto de servicios disponibles (agenda online, historias clínicas online, envío automático de SMS, secretaría telefónica virtual), con el fin de aumentar la visibilidad de los mismos en la red y facilitar el acceso por parte de los usuarios a sus servicios específicos.

DOCTOPOLIS está trabajando ya en proyectos de futuro, proyectos tan diversos tales como la telemedicina y la facturación online, que contribuirán aún más a hacer que DOCTOPOLIS se convierta en una solución integral tanto para los profesionales de la salud como para sus usuarios.



Llega la gestión online de la consulta médica con DOCTOPOLIS

28 04 2011

Por vez primera, 240 días después de la primera entrada en este blog, volvemos a hablar de nosotros. Lo hacemos con gran alegría e ilusión, ya que después de una etapa experimental y de muchos meses de trabajo, el proyecto DOCTOPOLIS empieza a caminar con la voluntad de trasladar la gestión de las consultas médicas a Internet y acercar a los profesionales de la salud y sus pacientes.

Doctopolis
La historia de DOCOTPOLIS es la de dos jóvenes emprendedores que han reunido salud y TIC’s en un proyecto que ofrece por primera vez a los profesionales de la salud españoles la posibilidad de gestionar sus consultas integralmente online. El proyecto pone a disposición de los profesionales del ámbito privado una amplia variedad de servicios nuevos en España, pero ampliamente extendidos en países tecnológicamente más avanzados.
agenda online

El servicio estrella es la cita online, que permite a los pacientes concertar citas de forma gratuita y a los profesionales ver como sus agendas se gestionan automáticamente. La solicitud de horas de visita se realiza a través de un completo y elegante directorio, que permite a los profesionales darse a conocer de forma gratuita en Internet. Alrededor del servicio cita online se articulan muchos otros, destinados también a contribuir al ahorro de tiempo y costes de gestión. Entre ellos, destacan el servicio de historias clínicas online, el envío automático de SMS y la creación de webs personalizadas en solo 48 horas, desde las cuales también es posible concertar citas online.

DOCTOPOLIS cuenta con el apoyo de un Comité de Expertos formado por una quincena de profesionales del sector de reconocido prestigio, la mayoría de los cuales han escrito algún artículo en este blog. DOCTOPOLIS es un proyecto totalmente abierto; de hecho, nosotros, sus promotores, ya estamos trabajando en el desarrollo de nuevos servicios, como la secretaría telefónica virtual o la telemedicina.

Estamos aquí para servirles.

El equipo de DOCTOPOLIS

Les dejamos con un vídeo: